domingo, agosto 07, 2005

Hacia donde vamos, mujeres...

En sociedades más tolerantes y abiertas, menos discriminatorias y menos autoritarias, sin duda, las posibilidades de las mujeres de ser personas de pleno derecho crecen, pasando a ser cada vez más injustificable su postergación o su castigo. En sociedades plurales y de derecho deberán disminuir inexorablemente las cifras relativas a mujeres forzadas, usadas, golpeadas, explotadas. Así, en un escenario más abierto y más seguro, tendremos más oportunidades de ser y de dar, de insertarnos y vivir la experiencia colectiva, más allá del muro de nuestras casas y de nuestra familia directa. ¿Es esto bueno? Yo creo que sí, siempre que la mujer se libere adecuadamente de su carga “cuidadora”, a la que me referiré más adelante. Creo entonces que tendremos más espacios, posibilidades y aceptación, así como menos muros, menos celos, menos destinos fatales. La hija solterona, dedicada ritualmente a velar por los ancestros y sobrinos, ya casi se ha extinguido.

Creo que los cambios que presenciamos en la vida de muchas mujeres derivan, muy principalmente, de la evolución de la conciencia humana, de los peldaños subidos por la humanidad en el reconocimiento de la dignidad, la libertad y la igualdad de todos los seres humanos. Se trata de cambios culturales complejos que exceden el tema del rol de la mujer. El mundo entero marcha hacia configuraciones menos segregantes, menos confrontacionales y, además, nuestro mundo “sabe” que necesita todas las inteligencias y todas las fuerzas para sobrellevar su enormidad y sus cada vez más amplias y sofisticadas necesidades.

Lo que hoy estructuralmente nos frena, o nos retarda, no es ya el mundo externo y su acogida, entrampado en su justa lógica garantista. Nos frenan las dificultades internas del frente hasta ahora identificado con el rol propio de la mujer.

1 Comments:

At jue. sep. 15, 08:38:00 p. m., Blogger Jorge Gabriel Cruz Armas said...

Veo claro, y al respecto de la mujer -hoy-, entiendo que el "karma" de la angustia general, del ser mujer, es debido a lo particular de las realidades socialmente promovidas; aceptadas: sobrevaloradas; es decir, según imágenes difundidas.
Y de Sus relaciones con la verdad y los verdaderos; sobremanera, los del sexo opuesto, aunque entre Ellas también.

La condición de sometimiento estatutario histórico es concordancia de fines, y también de formas.

Se ha despreciado a los seres naturalmente sanadores sociales; agentes de la Naturaleza para sus criaturas. Lo primero es la naturaleza; luego, los conscientes.

Es curioso, para mí, y también simpático, de aquí, el vínculo de este primer Post con el último de hoy, 15 de sept.

La historia, que parece leyenda, en Chile se puede dilucidar; más que en los países más desarrollados; y simplemente para nosotros los chilenos.

Datos faltan y vienen con una verdadera democracia; ya casi asesinada.

Seguiré leyendo.

 

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