domingo, septiembre 25, 2005

Interventor y propiedad..., a propósito de Dignidad!

La sociedad actual, mediática y de lobby.

hermes pastor de su hermano
(www.theoi.com)

Talca, Madrid y Roma, no sólo París y Londres!

Daré una que otra pincelada necesaria al lobby (materia de otro artículo) y me centraré en estos apuntes en lo mediático, por su masivo alcance sobre la opinión pública, y narraré algo sobre el carácter de Hermes-Mercurio, potente personaje en la cuestión. Si lo hago, desafiando a un dios tan quisquilloso, es porque creo en Otro, y en las bondades del debate y acepto sus necesarios costos. Sé que me dirán, “te gusta meterte entre las patas de los caballos”, y diré lo de siempre: “no, no me gusta”. Pero, cuando algo me choca en el sentimiento de lo justo, o en la lógica, siento que callar es otorgar y es asumir una postura de miedo frente a quien golpea tus sentidos o tu razón.

Creo vivir en una sociedad democrática y en un Estado de Derecho, y ello debiera ser el marco adecuado para debatir, en igualdad de condiciones jurídicas, todo tema de relevancia social.

Claro que Hermes no piensa así, y estima que él puede escribir y destacar todo aquello en que cree o le interesa, pero no reconoce ese mismo derecho a los demás. Sólo por eso me referiré en particular a Hermes- Mercurio, aunque el tema es más general.

Ya pasé por la experiencia de ser reclamada ante la Sociedad Interamericana de Prensa por interponer una querella, como persona natural y común ciudadana, en defensa de mi pequeña dignitas, seriamente vapuleada por Hermes. Todo reclamo, acción judicial o carta es recibida por esa susceptible empresa periodística como presión indebida que pone en peligro su inmensa libertad, y convence a la gente de ello. En pocas palabras, la ley del embudo y, peor aun, de un embudo en que no están en sus extremos la libertad de un profesional periodista versus la de una persona, sino la libertad del medio frente a todas las personas. Al interior del medio, no es misterio, hay poder, estatus, instrucciones, obediencia.

Ahora, en estos días, pese al período electoral que nos deja a todos, según algunos, off side, hay sin embargo que ir al debate igual (como dicen los jóvenes que, para encarar una objeción familiar, responden “igual…” Supongo que ello significa “igual no más hay que hacerlo”). Creo que hay que entrar al debate, no obstante sus reales riesgos, pues, en lo relativo a la Colonia Dignidad, no se por qué (aunque creo saberlo) Hermes anda enredando las cosas más que en el caso del robo de las ovejas a su hermano Apolo.

hermes apolo y ovejas

Prácticamente El Mercurio ya ha asentado la interesada idea de que el procesamiento de los jerarcas de la ex Colonia Dignidad y las medidas preventivas dispuestas por el poder judicial (embargos e intervención de los negocios del enclave) era un error, calificando esas resoluciones judiciales como infundadas, ilegales, apresuradas. Eso, para quien lea los escritos del asunto, es sumamente sorprendente: las mismas medidas ya habían sido decretadas por otro tribunal del crimen de Santiago (14º), y aprobadas por la Corte de Apelaciones de Santiago, sobre las mismas pseudo propiedades territoriales inscritas a nombre de sociedades de pantalla; además, respecto a estas específicas medidas cautelares, la Corte de Talca había desechado cuatro recursos interpuestos por las empresas contra los embargos e intervención. En fin, mejor que lean los escritos respectivos, nada de ello es legalmente secreto, es materia civil.

Creo además que es sano y legítimo pedir coherencias mínimas:

· Libertad de expresión para todos, ofendidos y ofensores, no sólo para los medios.

· Respeto a todas las resoluciones judiciales, todas, también las de Parral.

· Respeto a los conceptos jurídicos involucrados: las medidas precautorias nunca han amenazado el derecho de propiedad, son de cautela, cuyo fin es asegurar la justicia (para evitar que ciertos bienes se traspasen o pierdan antes del momento de los fallos y eludan la justicia)

· Igualdad en la persecución criminal para los que tienen y para los que no tienen predios o muros tras los cuales esconder sus delitos.


Vivimos en una sociedad mediatizada por los medios: ¡que obvio!

Para entrar al tema, tocaré primero esa obviedad: nadie ignora que casi toda la información que maneja una persona común es recibida vía medios de comunicación: diarios, TV, radio, entre otros. Si llueve y florece el desierto en nuestro norte, salvo para los lugareños, ello es una noticia transmitida con fotos o filmaciones por los medios.

Es natural que sea así, salvo si los medios que tienen ese poder de pintar la realidad, además de la meta de informar primero y más atractivamente a sus lectores, tienen otras metas no declaradas, mantenidas opacadas en vez de transparentes. Hay en esto un gran problema si los destinatarios de la información están ya clasificados en segmentos, algunos de los cuales, mayoritarios, no tienen formación adecuada para “ver” hacia donde les arrastra la red tejida con seda editorial e información finamente articulada a ella.

En el plano de las comunicaciones sociales inciden, además de las intenciones grupales estructuralmente conocidas y visibles, como pueden serlo partidos, movimientos o coaliciones, otros poderes o influencias de hecho ligadas por intereses que exceden el ámbito de las representaciones declaradas y que, en sus fines, apuntan a determinar opinión, sea de la mayoría que opera como mecanismo resolutivo en un país regido por un sistema constitucional democrático, sea de instituciones o personas con poder de resolución. Estos intereses, más transversales, suelen ser económicos y de poder, culturalmente afines y no necesariamente manifiestos ni evidentes.

Sin duda tales intereses resultan fortalecidos, por decirlo suave, al contar el poder de que se trate con personajes en colocaciones decisivas y, lo que no es menor y es mucho más insidioso, al contar tal poder o asociación de poderes con la propiedad o capacidad de disposición real de medios de comunicación de masas.

Formar opinión pública (o en los casos más agudos, manipularla) es trascendente en una sociedad donde el voto de cada integrante de las masas, en definitiva, resuelve como se ha de distribuir y ejercer el poder por un período de años. La opinión pública está en todas partes, es un común denominador que incluye desde el último cesante hasta el más alto funcionario aquí, allá y en el lugar más aislado del país. El día de las decisiones populares llega a todas las persones en todos los rincones. Así, nadie está demás ni nadie puede ser ignorado en el afán de encauzar su entendimiento.

A lo anterior, se agrega el carácter (valga la redundancia) masivo del pueblo soberano, cada vez más numeroso y, como nivel medio (sin ánimo de ofender a nadie, pues yo tampoco entiendo gran parte de la jerga implicada) cada vez menos preparado para entender las sofisticaciones de la economía, las finanzas y la política actuales, llenas de interconexiones invisibles que traspasan océanos, continentes y envuelven al mundo en un literal pañuelo imperceptible para los sentidos: ojos y oídos al menos. ¡Qué lejos está la aldea de Asterix, donde todo se ve, se huele, se escucha, pues sucede a escasos metros de cada habitante!

Además de la búsqueda general de fuerza electoral -afirman autores italianos y españoles como Luigi Ferrajoli y Perfecto Ibáñez-, esos intereses económicos y de poder, difusos pero no por ello poco consistentes, buscan el condicionamiento de las opiniones institucionales particularmente poderosas y resolutivas: Parlamento (en la dictación de las normas); Administración Pública (en la aplicación de las normas); y Poder Judicial (en la resolución de los conflictos litigiosos de interés). Esta búsqueda de influencia es más directa que la del voto ciudadano y suele depender de especiales lobbies pero, no por ello, prescinde del uso de los medios de comunicación, particularmente a través de editoriales aparentemente altruistas y objetivas que, sin duda (y legítimamente) representan la voluntad de lo propietarios del medio en cuestión.

Se compra o crea un medio de comunicación social, generalmente, para moldear la opinión pública; los casos de medios nacidos sólo por y para informar son inexistentes en nuestro país. La propiedad de los medios de comunicación no es generalmente un medio para hacer fortuna, sino, más bien, para gastarla en modo productivo. Estos grupos de interés, aunque no presenten vínculos formales, pueden abatir una democracia, simulando o disimulando, como escribe Norberto Bobbio, un poder invisible que se oculta como en el Panóptico, de Bentham, para ver sin ser visto, para controlar sin ser controlado, aunque le cueste grandes desembolsos.

Este fenómeno ya ha sido, al parecer, visible para algunos avispados en nuestro país, y, hace un par de años, un diario electrónico (“Primera Línea”) publicaba el “Mapeo al Despliegue Liberal”, refiriendo con nombres y apellidos entrecruces partidarios (transversales) con lo empresarial, mediático y académico, insinuando los vínculos supuestos entre los grandes poderes comunicacionales.

Por su naturaleza y modos, las defensas de este tipo (formadoras de opinión) de ciertos intereses grupales, suelen ser invisibles para la opinión pública, la que es el objeto mismo, la presa o meta de la avanzada o ataque comunicacional -¡y está sumida en el bosque!- sin posibilidad de buena distancia ni perspectiva. El ciudadano medio sólo alcanza a ver con sus ojitos naturales los delitos de sangre y los tráficos concretos (de cosas fotografiables como las armas, los paquetes de drogas…), pero no puede “ver” un tráfico de influencias ni, menos, la manipulación de que puede ser el mismo víctima.

Y, por eso, dicen los expertos de Talca, Madrid y Roma, el secreto entrelace financiero, político, técnico y comunicacional de unos pocos es inconscientemente aceptado por muchos gracias a las inagotables redes de operaciones complejas y de personas jurídicas interpuestas como pantalla que hacen perder de vista al público quienes son los verdaderos protagonistas o interesados en un cuento.

No está demás decir que estimo que la democracia debe proteger el derecho a informar y a emitir opiniones, tanto de los medios como de las personas respecto de los medios. Tal libertad de todos constituye un modo de fiscalización recíproca de la sociedad civil sobre sus autoridades y de los grupos de interés entre sí. Me parece legítimo, además, aspirar a que los medios de comunicación social sean verdaderos y transparentes y que no persigan en su actuar fines no declarados, mucho menos el de manipular la opinión pública. Es asimismo deseable, y tenemos derecho a pretenderlo, que sean independientes y vocacionalmente informadores. Son para mí, más sagradas que la propiedad de predios y de medios, las libertades e igualdades jurídicas del Estado de Derecho. Creo firmemente que todos tenemos derecho a opinar, también los que no poseemos diarios, radios ni canales de TV; asimismo, todos debemos responder ante la justicia, también los que no posen predios para perpetrar delitos detras de sus cercos.

Algunas necesarias reacomodaciones del Estado frente a los grandes poderes.

Ante tales poderes operacionales de grupos que capturan opinión y, con ello, acrecen su poder, hoy en el mundo occidental más autocrítico y avanzado se viene imponiendo con fuerza la necesidad de separar con claridad Estado y sociedad, esfera pública y esfera privada, poderes económicos y poder político. Estas separaciones son, en la actualidad, mucho más importantes y fundamentales que la separación formal entre los tres poderes del Estado, pero no están escritas en las constituciones más nuevas, porque, simplemente, son obvias y subyacen en las bases mismas del constitucionalismo y de la democracia.

Estas indispensables separaciones son el presupuesto mismo del Estado político-representativo, que nace para superar la confusión entre soberanía y propiedad que caracterizaba al viejo Estado patrimonial premoderno.

Entre las reflexiones de españoles e italianos sobre la materia, hay una que, en particualar debiera tenernos alerta: la afirmación difundida hábilmente en el seno social de la primacía del mercado como único regulador y la no necesidad de límites ni del poder administrador del Estado como árbitro o fiscalizador de la vida comunitaria. El discurso que repiten los interesados en “esa” libertad, con desenfreno o disimulo según la sofisticación del medio, mezcla hábilmente, según la ocasión y el caso, la libertad, la propiedad y la eficiencia como virtudes propias sólo del sector privado. A esas virtudes tal discurso contrapone la descalificación constante del Estado identificándolo, en multitud de editoriales, dichos y escritos, con tonterías de gestión y negocios sucios. Se propicia, así, con mayor o menor premeditación y conciencia del impacto, un sistema sin límites, garantías ni controles, en otras palabras, un “no Estado de Derecho”, por si no se han dado cuenta.

Un caso particular: Las cautelares judiciales, ¿amenazan la propiedad?

Todos podemos recordar campañas editoriales y cuantificaciones reiteradas que dan lugar a pseudo-demostraciones de la verdad, basadas en los grandes números y en cantidades de personas que han hecho o dicho algo, instándonos o instigándonos, por volumen, a seguir la misma actitud o dar la misma respuesta. Bueno, a todo eso estamos tan acostumbrados que casi no lo vemos. Sin embargo, el viernes 23 de septiembre, me ha llamado la atención un artículo editorial de “El Mercurio” que, creo, ejemplifica, como pocos, lo que se viene diciendo. El texto en cuestión se titula ”Término de Intervención” (en Colonia Dignidad), y viene en la p. A3. Según ese escrito, las medidas judiciales cautelares (el interventor) atentan contra la propiedad privada.

¿No será una exageración?

¿Así es que las sociedades de pantalla, propietarias aparentes de distintos paños del predio, tienen licencia para dopar a los colonos, castigarlos, no pagarles remuneraciones, secuestrar, castrar, abusar sexualmente, romper las normas sobre control de armas?

¿Se desea fomentar de nuevo la lógica tendiente a que tras los propios muros se golpea en lo propio y que permitió, por años, la violencia más atroz en lo familiar? Si leen el escrito con que, como CDE, pedimos dedicación exclusiva para la Jueza de Parral (solicitud desechada por resolución de la E.C.S.) verán que tras esos cercos de campo, dentro del espacio material de esas propiedades se cometían crímenes contra muchos seres humanos, chilenos y alemanes.

Escrito CDE solicitando dedicación exclusiva jueza de Parral

¡Perversa confusión identificar las medidas cautelares judiciales con violaciones a la propiedad privada, más perverso aun confundir, en un todo igual, a los colonos abusados con los jerarcas abusadores y dar, así no más, visto bueno a esas sociedades brujas!

Esta defensa ilimitada de los propios intereses, confundiendo conceptos e ideas, no es un fenómeno aislado ni chileno, es una lógica humana comprensible. Los autores europeos antes citados nos explican que:

  • Los grupos de poder y bien situados identifican (¡y con razón!!!) su libertad esencialmente con el rechazo de las reglas y resoluciones que puedan constreñir su expansión o poner riendas a su actuar.
  • En virtud del propio poder comunicacional logran arrastrar a su credo (interesado y de parte) a los sectores más deprimidos, pobres e ignorantes, los que se suben a ese carro sin comprender que “su” libertad, en cambio, depende de las reglas, fiscalización y arbitraje del Estado y que, dentro de éste, el poder judicial les debe asegurar también a ellos, un escenario igualitario en el que no debieran temer enfrentar ningún poder.
  • Además de quienes son arrastrados, existen, cierto, los personajes que por oportunidad y/o conveniencia se dejan arrastrar a esos credos, o se hacen los ciegos.

La democracia es un sistema frágil y complejo de separaciones y equilibrios entre poderes, de límites y vínculos para su ejercicio, de garantías establecidas para la tutela de los derechos fundamentales y de técnicas de control y reparación frente a sus violaciones. Tales equilibrios se afectan si un poder comunicacional pretende limitar el ejercicio de acciones judiciales legales por los órganos del Estado descalificándolas insistentemente como supuestamente infundadas o irreflexivas o violatorias del derecho de propiedad. ¿Sólo podrá actuar el Estado, según tal teoría, persiguiendo delincuentes en los sitios públicos y asegurando su responsabilidad penal con medidas cautelares (como los embargos y la intervención) si éstos no tienen propiedades ?

Eso huele mal, afecta el pacto constitucional que hasta ahora se ha fundado en la tutela de la igualdad jurídica.

Algo puede aligerar este texto, e ilustrar lo artificioso e intencionado del aparentemente objetivo artículo editorial que comento, este cuento sobre Hermes…Mercurio.

"...Explicaré por qué. Retomando a Montanelli, en la familia de Zeus había hijos virtuosos y otros “indecentes”, como Deméter, madre de Perséfone, diosa de los infiernos, raptada por Hades. Dionisio (dios del vino, las orgías y la irracionalidad) y Hermes (entre otras características, dios de la riqueza, los comerciantes y los ladrones, considerado un mensajero de los dioses).

Los romanos llamaron a Hermes “Mercurio”, y lo representaron con sandalias con alas.

Recuerdo que al leer “El combate de los dioses”, un capítulo de la Ilíada de Homero, encontré que quien llevaba los mensajes trascendentes, importantes, era la diosa Iris, llamada “la de los pies ligeros”, con alas de oro. Ella, según Homero, era la mensajera de los dioses, y llevó a Príamo el mensaje de Zeus en orden a que debía rescatar el cadáver de Héctor de las manos de Aquiles y darle sepultura.

Hermes, que curiosamente también tomó parte por los aqueos en esa guerra, igual que Atenea, era conocido por sus ardides. En sus primeros tiempos robó el ganado a su hermano Apolo y, con sus habilidades, disimuló las huellas haciendo retroceder a los animales. A Hermes, por estas habilidades prácticas, le encargaban mensajes prácticos, que requerían triquiñuelas para llevarlos a cabo. Así se infiltra, por orden de Zeus, en el campamento aqueo.

En esos tiempos los dioses se alineaban con los mortales, y tomaban partido, estando de parte de unos u otros, en este caso de troyanos o teucros, y por ello con Héctor, o con los aqueos o argivos y, en este caso, con Aquiles. Esto llegaba a tal punto que Hera engañó a Zeus y, mientras éste dormía, voló al campamento aqueo a despertar a Poseidón, dios del mar, quien condujo en persona el ataque griego a Troya. También Afrodita tomó partido, y Apolo, y todos los olímpicos.

Atenea, ya mencionada, la “diosa de ojos de lechuza”, apoyaba a Aquiles y, de hecho, se presentó más de una vez en el campo de batalla y el campamento en su forma de lechuza, además de forzarlo al combate con Héctor a los pies de las murallas.


(www.theoi.com)
Atenea era la protectora de los artesanos y la deidad de la inteligencia en la guerra, era la diosa sabia nacida de la cabeza del mismo Zeus. Era buena y virtuosa. Ignoro por qué ella aún está enojada con Hermes, si estaban de la misma parte, tal vez por sus astucias y triquiñuelas, o tal vez porque Hermes todavía interfiere entre los mortales. Lo cierto es que a la diosa no le gusta Hermes.

El día en que decidí presentar mi querella contra El Mercurio --¡que quizás por qué no se puso Iris, que es más respetable!--, en defensa de mi particular y pequeña “dignitas” (honor, prestigio y situación), a mi ventana del Consejo de Defensa llegó una lechuza blanca, y se paró ante mí y mis colaboradores, al otro lado del ventanal del sexto piso, mirándome fijamente un largo rato, en que, nosotros, sorprendidos y extáticos, observamos. Ella simplemente me miraba inmóvil.

Cuando alzó el vuelo, iniciando una amplia curva majestuosa para irse veloz por la carretera norte-sur, nos aproximamos a la ventana para ver el lugar en que se había posado. No había nada, ni un centímetro disponible, pues el vidrio sigue una línea casi a plomo con el muro azul violeta. No supimos qué pensar. En ese sector no hay lechuzas, menos de día, y ninguna se dedica a mirarnos. Nunca nos había sucedido algo así." (Del borrador de El bisel del espejo, mi ventana publicado por Edebé, en Santiago, 2002.)

viernes, septiembre 23, 2005

Cracovia y Pilzudski ...I (Margen de error en vidas...)

(Fusilamiento de Torrijos, Google)


En las noches mi papá contaba cuentos, las cigüeñas llegando a Polonia a incubar, y el Mariscal dictador que sólo reposaba en la noche tranquilo si, de 100 personas ejecutadas, 1 era culpable. Él recordaba a menudo a este psicópata, creo que lo repetía como conjuro, estupefacto frente a la lógica de ese hombre, y esperaba, como un signo bueno, mi ritual respuesta, poco antes de quedarme dormida: “Si yo perdonara a 100 y sólo 1 fuera inocente, yo dormiría tranquila”. Llegaba a esta conclusión, que hasta hoy me urge, luego de preguntar muchos detalles sobre los poderes del Mariscal y lo que habían hecho los que había ordenado ejecutar.

Creo que mi padre se iba feliz, confirmando la vigencia de una lógica humana, infantil, y el cumplimiento de las palabras de Jesús, el Cristo: Hay más alegría en el cielo por una oveja perdida rescatada, que por las 99 justas que ya estaban. Aclaro que en esos tiempos él no creía en ninguna religión y, siguiendo sus doctrinas, las estimaba “opio del pueblo”.

Así asegurado, se alejaba por el largo pasillo, mientras yo me hundía en un mundo amenazante, donde los Mariscales se permitían tales márgenes de error.

jueves, septiembre 22, 2005

Cracovia y Pilzudski...II



(www.editorialbitacora.com)

Quedé de contestar a un blogger sobre nuestras coincidencias en tópicos tan exóticos como Cracovia y Pilzudski. Ahora lo hago, desde mi ventana.

"En cuanto a mis genes paternos, los cruces de polacos, alemanes y judíos son bien conocidos, suficientemente explotados por la historia. La historia polaca inicial, como Nación distinta, es más desconocida.

Todo empieza con Lech, Czech y Rus, tres hermanos que separaron tiendas en el siglo VI d.C. De ahí surgieron polacos, checos y rusos.

Lech se quedó en torno al río Vistula y no debió buscar nuevos horizontes. Desde entonces los polacos son “ lechitas”. Tomó como símbolo un águila blanca porque una de estas aves lo seguía por el bosque, en sus cacerías. A partir de Lech se organizan las tribus, y prevalece la de Popiel, que da origen a una dinastía de príncipes feroces. Sólo el campesino Piast Kolodziej, con su valor y espíritu de justicia logró detener esa lógica de la fuerza. Piast pudo hacerlo porque encontró a Cirilo y a Metodo, mensajeros de Dios, quienes lo refozaron en su misión de educar a los nobles para la paz. Así llegó a ser su preceptor hasta reemplazarlos.

Los descendientes de Piast gobernaron Polonia durante casi tres siglos y su nombre aún significa “instructor”. Así lo recuerdan mis amigos Szmulevicz y Malachowski, en su “Historia Emotiva de Polonia”. De paso, a propósito de historia, añado que el tatarabuelo de Malachowski, Stanislaw, presidió el Senado en el s. XVIII.

La influencia de los mongoles en los polacos es aun más desconocida, pese a que estuvieron 150 años en esas tierras, dejando la tradición más audaz de caballería que se conozca. Yo heredé de esas hordas aposentadas en Lublin, la estatura y los huesos, los pómulos altos y los ojos. Espero que esa abuela haya sido madre por amor y no como botín de guerra, o el abuelo fuera un enamorado, y no un depredador.

En 1237, la horda de Batú Jan, nieto de Genghis Khan, invadió al galope Europa oriental pasando desde el Volga al río Ural. Lublin, la ciudad de mi padre, fue devastada en 1240 y, en 1241, la horda derrotó también a los polacos guerreros de la Orden Teutónica. Sólo la muerte de Ogodai, padre de Batú Jan, hizo retornar las huestes al oriente y Europa occidental se salvó casi por accidente, ya gravemente en peligro por las incursiones de Atila y los Hunos.

Al regreso Batú Jan se instaló en las riberas del Volga en tiendas de seda bordadas de oro, y de allí vino el nombre de “Hordas de Oro” que se dio a esos mongoles.

En sus incursiones feroces desde el Volga, un día cruzaron un reducto en que habitaban seres portadores de la peste negra, e inmunes. Los mongoles perecieron por millares y entonces fueron derrotados.

Un año antes que naciera mi padre --el nace el 6 de febrero de 1905-- la fuerte Rusia, que tenía dominada a Polonia, entró en conflicto con Japón, y debió capitular ante éste, situación que aprovecharon los reformistas y revolucionarios rusos para pasar a la ofensiva. Polonia también aprovechó ese espacio de debilidad y logró autorización para que la Iglesia Católica, después de muchos años, lograra celebrar misas en polaco y enseñar a los niños la lengua madre.

Esa situación de cierta liberalización, con nuevo Parlamento y nuevas garantías constitucionales, es la que imperaba cuando nació mi padre. También, en ese período, se sentía la presión germana de querer crecer hacia el este, hacia Polonia, bajo el impulso del espíritu bismarquiano. Estos asuntos, bastante simplificados, me los contaba mi padre y yo le pedía detalles de las clases secretas de polaco, que se hacían a obscuras y murmurando las palabras, bajo las distintas opresiones extranjeras.

Los alemanes al empujar hacia el este se sentían caballeros medievales en misión. Cerraron una vez más las escuelas polacas y abrieron las alemanas. Así, casi todos los polacos llegaron a tener, como lenguas madres, el polaco, el ruso y el alemán.

Cuando él tenía 9 años estalló la primera guerra mundial, y si bien conoció los tomates gracias a un soldado austríaco que le regaló uno (y mi abuela lo castigó por eso), su corazón siempre latió más cerca de los rusos, que prometían independencia a los polacos después de derrotar a los germanos.

Un gran general polaco, en cambio, acercó su corazón a los austríacos. Desde ese momento, Pilzudski mayor y Szczaranski niño estuvieron en lados opuestos. Menciono a Pilzudski porque reapareció en mis caminos. Mi padre siguió al Gran Duque Nicolas Nicolayevich, que ofrecía una Polonia libre, unitaria y soberana.

Los dos grupos eslavos combatieron entre sí y, por añadidura, contra alemanes y rusos. Varsovia, la capital, y Lublin, la ciudad de mi padre, pasaron de uno a otro poder.

Llegó 1917 en Rusia, y se impuso la Revolución de Octubre, liderada por liberales como Kerenski y socialistas como Lenin y Trotski. A ellos adhirieron todos los intelectuales de la época y, en Polonia, pasaron a enfrentarse conservadores, liderados por Pilzudski y reformadores, entre los que se encontraba el joven que era mi padre, quien a los 14 años se unió en pensamiento a los 500.000 polacos que combatieron del lado ruso.

Los socialistas que sedujeron a mi padre, al caer el imperio austríaco, levantaron un gobierno provisional junto a radicales y populistas, en Lublin, su ciudad natal.

En paralelo, los bolcheviques derrocaron al gobierno menchevique de Kerenski y propusieron a los polacos establecer una república socialista asociada con ellos. A ese proyecto se unió mi padre, en medio de una fuerte confrontación de ideas con su familia, como ocurría en muchos hogares, profundizándose una división que hizo peligrar a la Nación. Pero Pilsudski puso orden, un orden de cárceles y muertes.

En una de esas cárceles, Lodz, mi padre pasó 5 años de su primera juventud, por hacer propaganda socialista. En la cárcel se contagió de tuberculosis (la verdad es que no sé si se contagió de verdad, o la enfermedad era parte del plan de mi abuela para rescatarlo). Una carta de mi abuela le señalaba que tenía todo organizado para su fuga, pero que era necesario que él fuera trasladado a un sanatorio para curar la enfermedad con calcio endovenoso. Otra carta lo instruyó para hacer que el calcio se inyectara en la carne, y no en la vena, quemándolo.

De este modo, gravemente lesionado, fue sacado del establecimiento y dejado más allá de la frontera sueca. Pasó allí un breve descanso y se instaló en Noruega, con el pasaporte de esa nacionalidad que le hizo llegar el valor y la riqueza de mi abuela, quien actuaba sola, a escondidas de su marido y de su familia. Estos episodios contribuyeron a aislar a mi padre de los suyos, y dificultaron las comunicaciones antes de la guerra.

De Noruega se trasladó a París, donde se quedó por muchos años. De allí, antes de la segunda guerra, se vino a Chile.

Bueno, Pilzudski era el Mariscal de mis noches, el que me enseñó, por contraste, que era mejor equivocarse que castigar a un inocente. Ya contaré eso. Nací, obviamente, después de esos sucesos". (De "El Bisel del Espejo. Mi ventana" Edebe, Santiago, 2002)



Querido José Miguel
, ahora ya sabes cual es la relación con Pilzudski…

(www.games-workshop.es/.../Kislev secuaces.asp.)




domingo, septiembre 18, 2005

Querida página D2 de El Mercurio...



Hoy repites como un niño demasiado bueno, la historia que alguien, haciendo cuadrar el pasado, te contó. Es relativamente fácil hacerlo cuadrar porque el pobre pasado está ahí, clavado, inmóvil. Pero hay otros pasados, los hechos puntuales, menos generales y ambiciosos, que a veces ayudan a dar voz a ese pasado indefenso.

Te provoco a investigar tres:
  • La Sra. Juez de Parral no actuó precipitadamente. Con calma, adoptó como fundamento de su resolución (que incluye diversas medidas cautelares, embargo e intervención) su expediente, de casi cinco años; la precautoria, ya añosa e igual salvo que sin interventor, que decretó el 14 Juzgado del Crimen de Santiago y que fuera en su oportunidad aprobada por la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago. (Esa causa está hoy en apelación, nuevamente, porque la defensa de los jeararcas quiere cerrar la causa).
  • La medida fue decretada por la Sra. Juez una semana antes del día en que con fuerza pública instaló al interventor en la Villa Baviera y en Bulnes, sólo que la mantuvo en reserva y procedió con sigilo para evitar que, todo lo que se ha hecho después para derribar la medida, hubiese ocurrido antes y no pudiese llegar, ni siquiera, a notificar la intervención. O sea, a mí me parece una persona muy prudente y reflexiva.
  • No sé reamente si para bien o para mal, yo no influyo para nada en "La Moneda", ni en el Sr. Ministro del Interior, y la resolución de apoyar la causa de Parral, así como la de apoyar la solicitud de dedicación exclusiva que hicimos para dar más capacidad de tiempo y trabajo a la Juez (que es Juez de todo en Parral), me fue informada por deferencia al menos dos semanas antes de la intervención. Ignoro por qué el escrito de hacerse parte sólo llegó un día antes de la instalación del interventor (con la medida ya decretada hacía una semana), pero eso no es un tema de decisión, sino de ejecución.
Y, como cuestión de mera curiosidad y especulación, si existe la polémica indicada, ¿será oportuno provocarla cuando "La Moneda" debe pronunciarse sobre mi cargo? ¿Me gustará la ruleta rusa?
Los cuentos que nos cuentan (valga ex profeso la redundancia) cuando somos niños, sufren innumerables interrupciones, pues los inocentes chicos, a cada rato, preguntan al cuentista: ¿por qué?, ¿cuándo?, y tantas otras cosas que obligan a recomenzarlo varias veces. Además, los pequeños impertinentes llegan a decirnos: "No era así; a ver, dímelo de nuevo". A veces, incluso, derechamente, nos impelen a decir las cosas como ellos creen que el asunto realmente ocurrió.

Te digo lo que te escribo con curiosidad. ¡Pregúntale al que te contó el cuento! Me dirijo a tí en la privacidad relativa del blog, total hoy es domingo, 18 de septiembre, fecha del cumpleaños de mi mamá, gran narradora de los cuentos Perrault.

sábado, septiembre 17, 2005

Corrupción



Es un fenómeno delictual especialmente trascendente. Es negación del Estado de Derecho, es el imperio del arbitrio, la desigualdad y la falta de certeza y seguridad jurídicas.

A quienes más castiga una corrupción sistémica es a los menos pudientes y más desvalidos, pues empobrece las políticas de bien común ya que alguien se adueña, indebidamente, de lo público en beneficio privado. No por ello deja de perjudicar a los pudientes: los correctos empresarios se ven dañados por la desleal competencia de los corruptos.

Si vemos la corrupción como fenómeno criminal, en su aspecto de distorsión del ordenamiento jurídico, la palabra corrupción es coincidente con su etimología, es la ruptura del ordenamiento dado, pactado, su putrefacción silenciosa y contagiosa, como la de una manzana.

Algunos cuadros de síntesis en P.P.

Corrupción, sintesis en P.P

Etica y Estado


Etica y Estado (foto de Google: ética)

P.P. y texto correspondiente:

  • Tres círculos distintos y relacionados, que nos confunden
  • El ordenamiento jurídico
  • La defensa del Estado que interpretamos, en este momento histórico
  • Los nuevos énfasis del Estado
  • Tolerancia, pluralismo y democracia, amalgama hoy indisoluble
  • La necesidad de la crítica, el valor del debate y del cambio

Etica y estado

viernes, septiembre 16, 2005

la no culpa de algunos militares...






Condicionamiento. www.artelista.com


"Ilusiones necesarias" , única firma, me escribe en el blog, y agradezco su planteamiento, muy justo y sincero.

La verdad es que casi todo es difícil de explicar en redondo, pero si nos tenemos paciencia, si nos escuchamos, es posible creernos en nuestras buenas intenciones y esperanzas. Trataré de ser más explícita en el asunto de porqué creo que algunos militares son exculpables, sin que los hechos ocurridos dejen de ser delitos.

Tenemos en el mix hechos antijurídicos, delitos en todo el más grave sentido del concepto; personas culpables y, otras, no culpables. ¿De que depende que a unos debamos reprochar lo actuado y sancionarlos y, a otros, en el mismo crímen no?

Depende de su posición en los hechos, según su grado de libertad y conciencia, según su real posibilidad de haber optado diversamente. El asunto requiere muchas explicaciones que tienden a buscar lo justo a la altura de los tiempos, según un debido proceso, reconociendo en el infractor criminal a una persona, reconociendo el espacio jurídico de quienes son feos, malos, equivocados. No los podemos simplemente lapidar.

La sanción penal corresponde a un reproche, a la específica recriminación que se hace a un hombre libre, a un sujeto pensante, capaz de discernir en las circunstancias en que actuó y, por eso, responsable ante el derecho.

¿Desde cuando nos importa el sujeto y no sólo el daño que causó? Desde que creemos en los derechos humanos sin discriminación, desde que rechazamos las criminalizaciones por casta, clase u otro género.

Empezaré por publicar algo de los escritos que fundaron después, con más precisión, mi "Perspectiva" en el preámbulo del libro que publiqué en el Fondo de Cultura Económica, en 2004, con el título: "Culpabilidades y sanciones en crímenes contra los derechos humanos. Otra clase de delitos". En esos escritos privilegio los derechos humanos de todos, todos, los seres humanos, también los infractores, los más defectuosos, para quienes se pensaron y previeron los delitos en un código penal y el procedimiento adecuado en uno de procedimiento penal.


Revista de Derecho
del CDE, Nº 6 (Abril 2002)
Obediencia forzada...

Volvió el krill...y las ballenas azules!

(foto Google)


En el 2001, luego de ejercer las acciones que la Ley de Bases del Medio Ambiente otorga al CDE, ante el oportuno aviso de la Armada de Chile sobre el incidente de un buque tanque que derramó petróleo, limpiamos el Canal de Moraleda de todo rastro de hidrocarburos.

No fue fácil, pero sí relativamente rápido y efectivo el procedimiento empleado: arraigar el buque, pedir garantías sustitutivas para dejarlo circular y, en definitiva, obtener del autor del daño ambiental una reparación e indemnización ascendentes a más menos US 13 millones, 5 de los cuales fueron a los pescadores artesanales damnificados por el evento.

El Canal limpio, luego de un año y medio, aproximadamente, manifestó su fuerza vital, el ecosistema sano fue prolífico en krill y, tras éste, llegaron a criar las ballenas gigantes azules, el cetáceo más grande sobreviviente. Ya en el 2002 avistamos cerca de 60, y, actualmente, son más de cien, con sus crianzas. Los retorcidos canales, profundos y seguros son buena sala cuna. Ahora se las ve desafiando el Golfo de Corcovado y rondando Chiloé

Mis diapos Volvió el krill, volvieron las ballenas

Agora y libertad!

"La Liberté guidant le peuple" E. Delacroix.

La Constitución Política de la República de Chile asegura a todas las personas , a todas, en su artículo 19, la igualdad y la libertad de conciencia, y el derecho a expresarse. ¿Tal vez alguien cree que yo no lo tengo también?

No pertenezco a una orden con voto de silencio, ni a una institución por ley no deliberante.
Por ser funcionario público no dejo de ser persona ni tengo menos derechos que todos los ciudadanos.

El blog es algo personal, es mi bitácora en la moderna ágora; desde aquí converso con personas libres y curiosas de Alemania, Inglaterra, Portugal, Noruega, Suecia, Uruguay, Italia, Francia, entre los más asiduos y hasta con gentes de Turquía, entre los menos frecuentes. Ellos responden, comentan.

¿Sobre que escribo?

Sobre lo que me importa, sobre lo que pienso y lo que siento . Anoche, tarde, subí una poesía y alguien triste, muy triste en ese momento, me comentó que la poesía algo le aliviaba...¿Puede imaginarse alguien que expreso mis sentimientos en recursos procesales, en alegatos jurídicos?

jueves, septiembre 15, 2005

Química precaria...


mi foto, mi perro Edipo, 2001

Hace años, en Italia, sin contactos capilares, soñando desde mi soledad casi total con una casa y con un perro mío, mirando más allá de los arbustos el cielo, escribí:


Hay días en que me acerco

algunos metros a la muerte;

hay días en que me adentro

algunos metros en la vida.


La vida, un surtidor

que se eleva al cielo para caer sobre sí mismo.


Detrás de mis ojos,

el prisma del alma

observa el ascenso

o soporta la caída,

matizada por la química.


Química precaria,

precipitada por miradas,

por anhelos alcanzados

o esperanzas truncadas.


Yo, probeta con alma y ojos,

abierta a los demás,

que sin conciencia ni programa

mezcla la alegría y el dolor,

elementos primordiales

de la química humana.



El período era duro, porque no existía objeto ni ruta.

Empecé a leer más atrás de mí. Ya contagiada bastante por el modo de ser de los italianos, casi siempre estudiando voluntariamente cosas que parecen estar separadas del contexto, pero no lo están de sus vidas.

Sí hay asociación ilícita en Colonia Dignidad








¿Qué es una asociación ilícita hoy?












(foto http://www.humanoidex.com/ (GOYA)


Corresponde a entidades de hecho, estructuradas y con permanencia en el tiempo , bien enquistadas en la sociedad en que operan. No son sólo lo que simplísticamente algunos reducen al crimen organizado vinculado a las clásicas mafias (siciliana, draghetta sarda, camorra napolitana). Ya el gangsterismo de los años de la ley seca en los EE.UU. esbozaba organizaciones nuevas, aparentemente comerciales, ocultas tras sociedades de pantalla y que entrelazaban sus actividades ilícitas con otras regulares, para mayor lucro y protección de sus miembros.

En general, una asociación ilícita se forma y crece en base a intereses económicos, ideológicos, religiosos, o por otros motivos grupales.

El organismo de apariencia lícita, pero, ilícito en sus verdaderos fines, para ser y subsistir en su entorno, se acomoda a las reglas de su época y busca usufructuar de los instrumentos legales y económico-financieros vigentes en el Estado en que se enquista.

La actividad ilícita de los consociados es continuada en el tiempo, relativa a múltiples hechos delictivos (necesarios a su giro o naturaleza) y se realiza por varios sujetos orgánicamente distribuidos y jerarquizados en frentes y actividades diversas, compartimentadas por razones de seguridad.

Las asociaciones ilícitas se infiltran y mezclan de manera intrincada, difícil de reconocer, uniéndose en actividades legales, incluso de beneficencia, con autoridades e inversionistas limpios, de los cuales es muy difícil distinguirlos. Así, se conectan a la comunidad participando en sociedades con o sin fines de lucro y actividades varias útiles a sus relaciones públicas, utilizando los mejores recursos de la tecnología actual y de las reglas del libre mercado. De ese modo, entonces, el avance de nuestra sociedad contemporánea se vuelve a menudo contra los Estados; se trata de un avance expuesto a ser utilizado por la delincuencia organizada, la que, asesorada por expertos, usufructúa de las libertades y derechos constitucionales reconocidos a las personas, de las modernas regulaciones cambiarias y comerciales y de los nuevos sofisticados medios electrónicos. Asimismo, se beneficia del progreso en las comunicaciones y de la ampliación regional y mundial de los mercados con su consiguiente apertura de fronteras.

El modo de actuar, a veces transnacional y tecnológicamente avanzado de las asociaciones de hoy en día, las hace cada vez más invisibles e inmunes, desplazándose por distintos ámbitos de acción en función de las ventajas comparativas o dificultades o protecciones que cada uno ofrece a sus verdaderos fines.

Pero, no obstante los múltiples campos de acción posibles, en cada caso, igualmente se propenderá a involucrar a terceros
( de buena o mala fe) y a corromper en pro de invisibilidad e impunidad y se buscará alcanzar los mayores espacios de libertad y de poder económico, político y social. Esa es la fuerza criminógena de las asociaciones ilícitas.

A todo lo dicho responde bien la definición de “delincuencia organizada” que nos ofreciera Alvaro Bunster en su exposición en la Universidad de Valparaíso, ya en diciembre de 1995. En esa ocasión, señaló que los crímenes estructurados con permanencia en el tiempo y pluralidad de sujetos importan “ la operación continua, a través de la reiteración de acciones delictivas de diversa índole, enderezadas a lucrar con la apertura, mantenimiento y explotación de mercados de bienes y servicios, efectuada por entes empresariales jerárquicamente estructurados y, como regla, dotados al efecto de recursos materiales y redes especialmente ilimitadas de operación”

Finalmente, en estos breves apuntes, debo destacar que incluso en sus campos de actividades lícitas, la delincuencia estructurada no deja su inspiración transgresora, fomentando la evasión tributaria, los contratos simulados, el contrabando, la corrupción y todo cuanto permita optimizar para la entidad criminal de que se trate el uso, o abuso, de la ley y las instituciones del país en que actúan.

Gran papel desempeña en este tipo de actividad delictiva el recurso a las personas jurídicas, como modernos “palos blancos”.

Todo un puzzle para algunos jueces, especialmente para los de especialidad en lo civil, familiarizados desde lejos con un derecho penal que, es cierto, aún no ha “visto” formal y expresamente a las personas jurídicas como actores de crímenes. Muchos jueces, no duchos en la criminalidad organizada ni en las prácticas financieras modernas ni en las intrincadas marañas jurídicas que ésta es capaz de construir, difícilmente verán lo ilícito, encandilados por trámites legales y notariales aparentemente perfectos.

Otro es el estado de avance de las investigaciones y justicia penal en algunos países europeos y en EE.UU., dónde no sólo se identifica a las personas jurídicas como instrumentos del delito, sino que se llega a penalizarlas en cuanto tales, puesto que muchas sociedades se constituyen con el sólo fin de encubrir delitos o, derechamente, delinquir.

una pista sobre asociaciones ilícitas...

Cuesta verlas, su especialidad es el camuflaje. Para lograrlo, abusan de nuestros logros y normas y nos agreden con nuestras libertades y derechos, como un boomerang.

Pero el delito evoluciona con la historia. Observando a nuestra sociedad podemos descubrirlo: el código está en la conducta humana.

diapos de la pista...

Villa Baviera iba a festejar el 18 de septiembre…



(una niñita asustada, en cualquier parte del mundo...)

Los colonos de Villa Baviera tenían planeado para mañana un almuerzo con quien fue su interventor hasta hoy a las 8.30 a.m., Hermann Chadwick. Planeaban celebrar el 18 de septiembre, empezaban tímidamente a pertenecer a este país. Tal vez logren concretar ese almuerzo. Se los deseo de todo corazón, las penas y los temores son menores cuando pueden compartirse.

Hopp y los otros líderes, por decenios todopoderosos en su recinto aislado, parecían bajo control del Estado de Chile y, sin embargo, están volviendo a reinar en esos lares. El Ministro de Fuero designado por la Corte de Apelaciones de Santiago, Sr. Zepeda, por razones que sólo él conoce, les ha quitado hoy el tutor. El delgado árbol que empezaba erguirse en esos campos deberá intentar sólo combatir el viento.

El Estado de Chile no llegó a instalarse entre esos colonos. No hubo la unicidad de criterios necesaria para tan delicada operación y, los mismos de entonces, remaron para atrás con la fuerza de sus dudas y temores, o quizás de sus secretas ambiciones. Sobre Villa Baviera vuelven el miedo y el aislamiento.

Quiero que sepan los colonos (para lo que pueda servirles), los campesinos y artesanos alemanes allí abandonados, los que nunca han visto un sueldo ni un billete salvo en capacitaciones para responder a eventuales preguntas, los que no han tenido educación formal, los que a los 50 años de edad sufren de todos los huesos por trabajar desde niños encorvados sobre el campo, los que fueron mantenidos con calmantes y sedantes ante cada inquietud o dolor, que no los estamos olvidando, que estamos sólo atrasados y sufriendo algunas desventajas por la aspereza propia de este camino y por las tortuosidades de algunas mentes funcionarias.

Recurriremos a todos los medios legales que el sistema jurídico nos otorga para ayudarlos a vivir como todos los que pueblan esta tierra. El CDE ya ha apelado, y seguirá accionando por ustedes.

Yo, en lo que está a mi alcance, haré todo lo que pueda, aún con la duda razonablemente fundada de perder todos los recursos. Discutiré con aquellos que sólo actúan ante la certeza del triunfo y del elogio, pues pienso que el ser humano no sólo se nutre de resultados sino, especialmente, de propósitos. El ser humano proyecta, imagina y vive su presente mirando hacia el futuro; nosotros, las personas, manejamos aptitudes que nos impulsan desde antiguo a desafiar la fatalidad y a cambiar los rumbos de la inercia.

No seguiré, tampoco, a quienes ven derechos humanos dignos de tutela, y buenas causas, sólo en lo relativo a si mismos, sus parientes, amigos, connacionales o correligionarios. Llevo incrustado en el alma el sentimiento del deber de proteger los derechos humanos de cada criatura de esta especie bípeda, mamífera, inteligente y espiritual, en cada rincón del mundo y, claro, si están en nuestra tierra, supuestamente dentro de nuestro Estado, ese deber se convierte en exigencia de acción, imperativa: somos garantes de esos derechos.

Haré también caso omiso de quienes serpentean extrañamente diciendo que es inútil y problemático intentar hacer libres a quienes nunca lo han sido ( los campesinos amedrentados y castigados de la colonia), exhibiendo una lógica que, de haber sido aplicada al término de la segunda guerra mundial, mantendría todavía en pié, y bien cerrados, los campos de concentración con sus seres humanos casi destruidos dentro.

viernes, septiembre 09, 2005

Colonia Dignidad y el poder de sus sombras

(foto de google, el grito...no encuentro otros datos, excusas anticipadas)


Hoy, 09 de septiembre de 2005, asistimos estupefactos a una de las más impresionantes vueltas atrás en lo judicial: Se trata del proceso contra la asociación ilícita que opera en el enclave Villa Baviera y en sus bienes anexos.

Todo lo logrado con la valentía de una Jueza de provincia, Jimena Pérez de Parral, (joven, de provincia y mujer por añadidura) es bloqueado en las más altas esferas y el procesado Doctor Hopp, el que otorgaba los certificados de defunción y determinaba los fármacos aplicables a cada rebelde, es “desprocesado” y vuelve liberado al enclave para retomar el control de bienes y personas, con sus dosis de hipnóticos, sus sedantes y los golpes y engaños que ha manejado. El es la segunda cabeza en el poder de Colonia Dignidad, después de Schäfer o Schaefer, líder supremo.

Con la magia de sus sombras, y de sus fichas bien administradas en manos amenazadoras, la Colonia Dignidad nos retorna al pasado de siempre, al tiempo de esas décadas en las que con su enorme poderío de inteligencia, financiero y armado, presionó, negoció y obtuvo perdurar pese a su criminal esencia.

La resolución del Ministro Zepeda, quien reemplaza por voluntad suprema a la jueza de Parral, deja sin efecto los procesamientos de los jerarcas alemanes dictados por ella sin examinar, en lo absoluto, el fondo de los procesamientos y omitiendo toda reflexión sobre su mérito. Por eso me parece justo lo decidido por el Comité Penal extraordinario del Viernes en orden a recurrir de queja disciplinaria contra el Sr. Zepeda, con posibilidades obviamente casi nulas de obtener algo. En conciencia estimo que ese es nuestro deber, y que debemos armarnos de paciencia: ¡somos graduados de AéroContinente!

Los antecedentes de fondo pasados por alto por el Ministro Zepeda son cuantiosos. Fueron reunidos por el Tribunal de Parral en más de 5 años, más de 1.800 fojas y 7 tomos, en los que constan las declaraciones de los mismos colonos, los que, ciertamente, no identifican sus intereses con los de la jerarquía que los manejó por décadas a la que, en cambio, temen.

De esta formal y rápida resolución del Ministro se desprenden consecuencias gravísimas: desde hoy Harmut Hopp queda en libertad. Precisamente la última resolución de este Magistrado pone fin a la prisión preventiva decretada por el Tribunal de Parral. La urgida resolución del señor Ministro de Fuero, no podemos dejar de pensarlo, parece instrumental a la más pronta libertad del señor Hopp.

La libertad de Hopp le permitirá retomar, en los hechos, control administrativo y financiero de la Colonia, e inhibirá la colaboración con la justicia de los residentes en ella. Asimismo, buscará impedir las consecuencias de los graves delitos económicos ya comprobados por el interventor judicial Sr. Herman Chadwick, a quien probablemente se le revocará el mandato.

Mis comentarios parten del comunicado que el CDE distribuyó hoy y que busca contrarrestar la desazón que, en estos momentos, ha de sufir la población reclusa de Colonia Dignidad, ante el Dr. Hopp: libre, potente, de regreso.



“Deduciremos todos los recursos legales para defender los procesamientos por asociación ilícita y la prisión de los jerarcas de la exColonia Dignidad


El Consejo de Defensa del Estado (CDE) decidió apelar de la resolución del ministro de fuero, Jorge Zepeda, que dejó sin efecto por, razones meramente formales, los autos de procesamiento por asociación ilícita dictados por la Juez de Letras de Parral, Sra. Jimena Pérez, en contra de los principales líderes del enclave alemán: Paul Schaefer, Hartmut Hopp, Gerhard Mucke, y Gerd Seewald,. La resolución del Ministro Zepeda no examina el fondo de los procesamientos y omite toda reflexión sobre su mérito.

Por lo mismo, el organismo estatal decidió también recurrir de queja disciplinaria por estimar que el Ministro Sr. Zepeda incurrió en negligencia funcionaria al limitar su estudio sólo a aspectos formales menores, los que, por el sólo hecho de tener el Ministro el expediente original en sus manos, quedaban subsanados.

Los antecedentes de fondo pasados por alto son cuantiosos, reunidos por el Tribunal de Parral en mas de 5 años, 1.800 fojas y 7 tomos, en los que constan las declaraciones de los mismos colonos, los que, ciertamenteme, no identifican sus intereses con los de la jerarquía que los manejó por décadas, a los que, en cambio, temen.

Desde hoy Harmut Hopp queda en libertad, precisamente en virtud de la última resolución del Sr. Ministro que pone fin a la prisión preventiva decretada por el Tribunal de Parral. La libertad de Hopp, segundo en importancia en el enclave, le permitiá retomar control de la colonia e inhibirá la colaboración de los residentes en ella con la justicia.

Con el profundo respeto que el CDE tiene por los Magistrados de la República, debe, sin embargo, cumplir con su deber y hará, por ello, uso de todos los recursos que le permite la ley en el ejercicio de sus atribuciones propias para instar por la condena de los jerarcas de la Colonia Dignidad y por el término de ese poder de facto dentro de nuestro Estado.”