jueves, septiembre 22, 2005

Cracovia y Pilzudski...II



(www.editorialbitacora.com)

Quedé de contestar a un blogger sobre nuestras coincidencias en tópicos tan exóticos como Cracovia y Pilzudski. Ahora lo hago, desde mi ventana.

"En cuanto a mis genes paternos, los cruces de polacos, alemanes y judíos son bien conocidos, suficientemente explotados por la historia. La historia polaca inicial, como Nación distinta, es más desconocida.

Todo empieza con Lech, Czech y Rus, tres hermanos que separaron tiendas en el siglo VI d.C. De ahí surgieron polacos, checos y rusos.

Lech se quedó en torno al río Vistula y no debió buscar nuevos horizontes. Desde entonces los polacos son “ lechitas”. Tomó como símbolo un águila blanca porque una de estas aves lo seguía por el bosque, en sus cacerías. A partir de Lech se organizan las tribus, y prevalece la de Popiel, que da origen a una dinastía de príncipes feroces. Sólo el campesino Piast Kolodziej, con su valor y espíritu de justicia logró detener esa lógica de la fuerza. Piast pudo hacerlo porque encontró a Cirilo y a Metodo, mensajeros de Dios, quienes lo refozaron en su misión de educar a los nobles para la paz. Así llegó a ser su preceptor hasta reemplazarlos.

Los descendientes de Piast gobernaron Polonia durante casi tres siglos y su nombre aún significa “instructor”. Así lo recuerdan mis amigos Szmulevicz y Malachowski, en su “Historia Emotiva de Polonia”. De paso, a propósito de historia, añado que el tatarabuelo de Malachowski, Stanislaw, presidió el Senado en el s. XVIII.

La influencia de los mongoles en los polacos es aun más desconocida, pese a que estuvieron 150 años en esas tierras, dejando la tradición más audaz de caballería que se conozca. Yo heredé de esas hordas aposentadas en Lublin, la estatura y los huesos, los pómulos altos y los ojos. Espero que esa abuela haya sido madre por amor y no como botín de guerra, o el abuelo fuera un enamorado, y no un depredador.

En 1237, la horda de Batú Jan, nieto de Genghis Khan, invadió al galope Europa oriental pasando desde el Volga al río Ural. Lublin, la ciudad de mi padre, fue devastada en 1240 y, en 1241, la horda derrotó también a los polacos guerreros de la Orden Teutónica. Sólo la muerte de Ogodai, padre de Batú Jan, hizo retornar las huestes al oriente y Europa occidental se salvó casi por accidente, ya gravemente en peligro por las incursiones de Atila y los Hunos.

Al regreso Batú Jan se instaló en las riberas del Volga en tiendas de seda bordadas de oro, y de allí vino el nombre de “Hordas de Oro” que se dio a esos mongoles.

En sus incursiones feroces desde el Volga, un día cruzaron un reducto en que habitaban seres portadores de la peste negra, e inmunes. Los mongoles perecieron por millares y entonces fueron derrotados.

Un año antes que naciera mi padre --el nace el 6 de febrero de 1905-- la fuerte Rusia, que tenía dominada a Polonia, entró en conflicto con Japón, y debió capitular ante éste, situación que aprovecharon los reformistas y revolucionarios rusos para pasar a la ofensiva. Polonia también aprovechó ese espacio de debilidad y logró autorización para que la Iglesia Católica, después de muchos años, lograra celebrar misas en polaco y enseñar a los niños la lengua madre.

Esa situación de cierta liberalización, con nuevo Parlamento y nuevas garantías constitucionales, es la que imperaba cuando nació mi padre. También, en ese período, se sentía la presión germana de querer crecer hacia el este, hacia Polonia, bajo el impulso del espíritu bismarquiano. Estos asuntos, bastante simplificados, me los contaba mi padre y yo le pedía detalles de las clases secretas de polaco, que se hacían a obscuras y murmurando las palabras, bajo las distintas opresiones extranjeras.

Los alemanes al empujar hacia el este se sentían caballeros medievales en misión. Cerraron una vez más las escuelas polacas y abrieron las alemanas. Así, casi todos los polacos llegaron a tener, como lenguas madres, el polaco, el ruso y el alemán.

Cuando él tenía 9 años estalló la primera guerra mundial, y si bien conoció los tomates gracias a un soldado austríaco que le regaló uno (y mi abuela lo castigó por eso), su corazón siempre latió más cerca de los rusos, que prometían independencia a los polacos después de derrotar a los germanos.

Un gran general polaco, en cambio, acercó su corazón a los austríacos. Desde ese momento, Pilzudski mayor y Szczaranski niño estuvieron en lados opuestos. Menciono a Pilzudski porque reapareció en mis caminos. Mi padre siguió al Gran Duque Nicolas Nicolayevich, que ofrecía una Polonia libre, unitaria y soberana.

Los dos grupos eslavos combatieron entre sí y, por añadidura, contra alemanes y rusos. Varsovia, la capital, y Lublin, la ciudad de mi padre, pasaron de uno a otro poder.

Llegó 1917 en Rusia, y se impuso la Revolución de Octubre, liderada por liberales como Kerenski y socialistas como Lenin y Trotski. A ellos adhirieron todos los intelectuales de la época y, en Polonia, pasaron a enfrentarse conservadores, liderados por Pilzudski y reformadores, entre los que se encontraba el joven que era mi padre, quien a los 14 años se unió en pensamiento a los 500.000 polacos que combatieron del lado ruso.

Los socialistas que sedujeron a mi padre, al caer el imperio austríaco, levantaron un gobierno provisional junto a radicales y populistas, en Lublin, su ciudad natal.

En paralelo, los bolcheviques derrocaron al gobierno menchevique de Kerenski y propusieron a los polacos establecer una república socialista asociada con ellos. A ese proyecto se unió mi padre, en medio de una fuerte confrontación de ideas con su familia, como ocurría en muchos hogares, profundizándose una división que hizo peligrar a la Nación. Pero Pilsudski puso orden, un orden de cárceles y muertes.

En una de esas cárceles, Lodz, mi padre pasó 5 años de su primera juventud, por hacer propaganda socialista. En la cárcel se contagió de tuberculosis (la verdad es que no sé si se contagió de verdad, o la enfermedad era parte del plan de mi abuela para rescatarlo). Una carta de mi abuela le señalaba que tenía todo organizado para su fuga, pero que era necesario que él fuera trasladado a un sanatorio para curar la enfermedad con calcio endovenoso. Otra carta lo instruyó para hacer que el calcio se inyectara en la carne, y no en la vena, quemándolo.

De este modo, gravemente lesionado, fue sacado del establecimiento y dejado más allá de la frontera sueca. Pasó allí un breve descanso y se instaló en Noruega, con el pasaporte de esa nacionalidad que le hizo llegar el valor y la riqueza de mi abuela, quien actuaba sola, a escondidas de su marido y de su familia. Estos episodios contribuyeron a aislar a mi padre de los suyos, y dificultaron las comunicaciones antes de la guerra.

De Noruega se trasladó a París, donde se quedó por muchos años. De allí, antes de la segunda guerra, se vino a Chile.

Bueno, Pilzudski era el Mariscal de mis noches, el que me enseñó, por contraste, que era mejor equivocarse que castigar a un inocente. Ya contaré eso. Nací, obviamente, después de esos sucesos". (De "El Bisel del Espejo. Mi ventana" Edebe, Santiago, 2002)



Querido José Miguel
, ahora ya sabes cual es la relación con Pilzudski…

(www.games-workshop.es/.../Kislev secuaces.asp.)




4 Comments:

At jue. sep. 22, 10:47:00 p. m., Blogger xochipilli said...

Cómo se mueve todo, estuve hace un rato por aquí. ¡Leí antes esto que publicas! -Sí, aventuro en el futuro. Como prueba te comuniqué días atrás de esta lectura de "El bisel...". Por eso me parecía que ésto ya lo había vivenciado.(hablo como recordando un bello sueño)

¿Cuántas miradas al enigma; cuál es la más completa?

Desde este rincón siento y veo... desde este rincón siento y veo...

Valiosa tu presencia clara, Clara.

att.

 
At jue. sep. 22, 10:52:00 p. m., Blogger Clara Szczaranski said...

Eres mágico?

 
At jue. sep. 22, 11:03:00 p. m., Blogger xochipilli said...

Siento y veo el amor. Ésto es mágico para mí. Aunque no escuche, aún, mi eco desde el otro lado de la Vía...Láctea.

Por eso, también, es que busco en mis sueños la lluvia fértil, que es llave para las flores y para los animales.

¿Seré humano real o sólo una fantasía en este universo circunstancial?

att, y gracias por estar.

 
At vie. sep. 23, 02:24:00 p. m., Blogger LdS said...

Agradeço as tuas recordações. Aprendi muito e vi confirmarem-se alguns receios. Mas, como verás, o Marechal foi só um pretexto de efeméride que, pelo local apontado, me levou também a recordações de infância. Falar-te-ei disso e muito obrigado te digo pelo tempo e atenção que me concedeste.

JM

 

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