jueves, septiembre 15, 2005

Sí hay asociación ilícita en Colonia Dignidad








¿Qué es una asociación ilícita hoy?












(foto http://www.humanoidex.com/ (GOYA)


Corresponde a entidades de hecho, estructuradas y con permanencia en el tiempo , bien enquistadas en la sociedad en que operan. No son sólo lo que simplísticamente algunos reducen al crimen organizado vinculado a las clásicas mafias (siciliana, draghetta sarda, camorra napolitana). Ya el gangsterismo de los años de la ley seca en los EE.UU. esbozaba organizaciones nuevas, aparentemente comerciales, ocultas tras sociedades de pantalla y que entrelazaban sus actividades ilícitas con otras regulares, para mayor lucro y protección de sus miembros.

En general, una asociación ilícita se forma y crece en base a intereses económicos, ideológicos, religiosos, o por otros motivos grupales.

El organismo de apariencia lícita, pero, ilícito en sus verdaderos fines, para ser y subsistir en su entorno, se acomoda a las reglas de su época y busca usufructuar de los instrumentos legales y económico-financieros vigentes en el Estado en que se enquista.

La actividad ilícita de los consociados es continuada en el tiempo, relativa a múltiples hechos delictivos (necesarios a su giro o naturaleza) y se realiza por varios sujetos orgánicamente distribuidos y jerarquizados en frentes y actividades diversas, compartimentadas por razones de seguridad.

Las asociaciones ilícitas se infiltran y mezclan de manera intrincada, difícil de reconocer, uniéndose en actividades legales, incluso de beneficencia, con autoridades e inversionistas limpios, de los cuales es muy difícil distinguirlos. Así, se conectan a la comunidad participando en sociedades con o sin fines de lucro y actividades varias útiles a sus relaciones públicas, utilizando los mejores recursos de la tecnología actual y de las reglas del libre mercado. De ese modo, entonces, el avance de nuestra sociedad contemporánea se vuelve a menudo contra los Estados; se trata de un avance expuesto a ser utilizado por la delincuencia organizada, la que, asesorada por expertos, usufructúa de las libertades y derechos constitucionales reconocidos a las personas, de las modernas regulaciones cambiarias y comerciales y de los nuevos sofisticados medios electrónicos. Asimismo, se beneficia del progreso en las comunicaciones y de la ampliación regional y mundial de los mercados con su consiguiente apertura de fronteras.

El modo de actuar, a veces transnacional y tecnológicamente avanzado de las asociaciones de hoy en día, las hace cada vez más invisibles e inmunes, desplazándose por distintos ámbitos de acción en función de las ventajas comparativas o dificultades o protecciones que cada uno ofrece a sus verdaderos fines.

Pero, no obstante los múltiples campos de acción posibles, en cada caso, igualmente se propenderá a involucrar a terceros
( de buena o mala fe) y a corromper en pro de invisibilidad e impunidad y se buscará alcanzar los mayores espacios de libertad y de poder económico, político y social. Esa es la fuerza criminógena de las asociaciones ilícitas.

A todo lo dicho responde bien la definición de “delincuencia organizada” que nos ofreciera Alvaro Bunster en su exposición en la Universidad de Valparaíso, ya en diciembre de 1995. En esa ocasión, señaló que los crímenes estructurados con permanencia en el tiempo y pluralidad de sujetos importan “ la operación continua, a través de la reiteración de acciones delictivas de diversa índole, enderezadas a lucrar con la apertura, mantenimiento y explotación de mercados de bienes y servicios, efectuada por entes empresariales jerárquicamente estructurados y, como regla, dotados al efecto de recursos materiales y redes especialmente ilimitadas de operación”

Finalmente, en estos breves apuntes, debo destacar que incluso en sus campos de actividades lícitas, la delincuencia estructurada no deja su inspiración transgresora, fomentando la evasión tributaria, los contratos simulados, el contrabando, la corrupción y todo cuanto permita optimizar para la entidad criminal de que se trate el uso, o abuso, de la ley y las instituciones del país en que actúan.

Gran papel desempeña en este tipo de actividad delictiva el recurso a las personas jurídicas, como modernos “palos blancos”.

Todo un puzzle para algunos jueces, especialmente para los de especialidad en lo civil, familiarizados desde lejos con un derecho penal que, es cierto, aún no ha “visto” formal y expresamente a las personas jurídicas como actores de crímenes. Muchos jueces, no duchos en la criminalidad organizada ni en las prácticas financieras modernas ni en las intrincadas marañas jurídicas que ésta es capaz de construir, difícilmente verán lo ilícito, encandilados por trámites legales y notariales aparentemente perfectos.

Otro es el estado de avance de las investigaciones y justicia penal en algunos países europeos y en EE.UU., dónde no sólo se identifica a las personas jurídicas como instrumentos del delito, sino que se llega a penalizarlas en cuanto tales, puesto que muchas sociedades se constituyen con el sólo fin de encubrir delitos o, derechamente, delinquir.

1 Comments:

At jue. sep. 15, 09:38:00 p. m., Blogger LdS said...

Escolheste bem Goya.

 

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