viernes, diciembre 23, 2005

mano inmovilizada...






















Por ahora estoy en la tribuna; tengo un esguince en la mano izquierda, y soy zurda! Quería escribir, pero el inmobilizador de muñeca me lo hace más que difícil. Vuelvo a la plaza, sin embargo, y comparto un cuento.


La imagen del Bimbo in Mano
(fotolannaronca.it) me recuerda otro esguince, a los 2 meses de vida de Bruno, mi hijo; lo provocó su peso sobre mi muñeca al tenerlo en brazos ( demasiado a menudo).

Tomo algo del Bisel del Espejo y se los envío, tiene sentido también por las fechas que corren y el ser madre.

EL BRUNO MIO Y ANGUILLARA
(Del Bisel del Espejo, mi ventana. Clara Szczaranski.Edebé.Santiago, 2002)

Escribo sobre mi hijo Bruno en paralelo con lo de Catalina, son la doble faz del mismo misterio. No puedo hacerlo en términos sucesivos, y salto de uno a otro, con la facilidad que otorga el computador. Mi alma los vive como hermanos, en el total sentido de la palabra. Ellos se complementan. Al nacer, eran casi iguales, pero Catalina fue hecha morir y a Bruno logré salvarlo, como madre poderosa, auxiliada por Catalina.

Mientras lo esperé, creyendo que sería una niña, por lo dicho por el médico, pensé darle como nombre Morgana, o María Emilia. Sin embargo, siempre pensé, y sentí, que sería hombre.

Su espera fue normal y sana. Viajé de ida y vuelta entre Perugia y Roma, en tren, por Foligno, o en auto, por la Flaminia, pasando por la tumba de Catalina.

El penúltimo mes de la espera de Bruno nos refugiamos en Anguillara, en zona etrusca, sobre la casa más bella, y en la cima del pueblo que mira al Lago de Bracciano. Es la casa de nuestro gran amigo, Pedro Cano, y de Patricia, su esposa. El ha expuesto en la Galería Giulia de Roma, en Milán, New York y otras ciudades, y en la Exposición de Sevilla de 1992. Allí llegó a exhibirse el desarrollo pleno de las flores etéreas, frente a puertas antiguas cerradas, descubiertas y ocultas entre destellos y sombras, como el camino del destino, como el umbral del pasado en el jardín de verano de mi abuela en “Villa Clarisa”, en Cartagena.

Esas flores siguen a la serie de sus camiones viejos, vistos por atrás, que transportan campesinos e indígenas, de espaldas, transitando por los caminos viejos de Sudamérica. Las flores las empieza a esbozar mientras espero a Bruno, y cuando va los domingos a almorzar con nosotros, lleva pedacitos de papel, de toda clase, con esas flores, las que un día el reúne para mí en un cuadro, en que las pega y enmarca en tonos ocre. Allí predominan el blanco, el oro, el ocre, el azul, que deriva a viola y fucsia. Esos cuadros, según comentan quienes estuvieron en ExpoSevilla, sedujeron a la reina Sofía, la que compró una de las hijas de “mis flores”, crecida, desarrollada, alejada de sus hermanas que esperan, aquí, en mi casa.

Allí, en Anguillara, con el gato de Pedro, sumamente independiente y que sólo nos visitaba a ratos y para comer, esperamos a Bruno. El sólo escuchaba el rumor del lago y la paz de las solitarias calles empedradas y en ascenso alrededor del pequeño monte en que se incrusta Anguillara. Hasta allí me visitaban mis padres.

Estábamos cerca de Tarquinia, y fuimos un día a visitar las tumbas etruscas, las del otro pueblo antiguo que compartió con los umbros el territorio que colindaba con los latinos. Yo conviví con los umbros en Perugia, por muchos años, pero conectada a etruscos y latinos, intermitentemente.

Ese día, en las tumbas, después de una colación, en las primeras horas postmeridianas, los demás bajaron a otras ruinas mientras yo me tendía de espaldas a descansar, bajo los árboles, de la excursión precedente y del peso de mi hijo Bruno, ya a punto de nacer, con siete meses y medio en mí y sus buenos ya casi tres kilos de peso. Nació a los ocho meses, como toda mi familia, con tres kilos y medio y 55 centímetros.

Allí, tendida, pensé qué importante era defender a los dioses dormidos, el paisaje inerme, la pasividad de las montañas, de los árboles al momento del corte, del aire al recibir el humo y sus tóxicos; que nosotros los humanos, individuos con afán de trascendencia, debemos organizar el drama en el planeta y defender lo justo y necesario, también en relación con el manso y callado paisaje

Mientras cavilaba, soñolienta, comencé a sentir en el suelo bajo mi cabeza el eco de unos golpes lejanos, rítmicos, como de una pala que se incrustaba en la tierra. Cada tanto, el golpe descansaba: eran los profanadores de tumbas etruscas, activos hasta estos días.

El pasado lejano, anterior a Cristo, de otras gentes, y el pasado cercano de mi infancia se unieron bajo los árboles y con la fuerza de atracción de la tierra. La primera vez que comprendí la fuerza de tenderse de espaldas en la tierra, bajo los árboles altos, plana, contactando cada parte del cuerpo al peso de la gravedad, fue en El Tabo, en la costa central de Chile. Tendría 7 años y vi. mecerse y crujir las copas, mientras el cielo corría veloz cambiando de forma entre ellas.

Esto, me lleva, ahora, a la tercera vez que en que esa fuerza me impactó.

Había leído hacía no mucho a Teilhard de Chardin y sus reflexiones sobre la rotación de la tierra, la traslación de la misma alrededor del sol, el caminar conjunto del sistema solar, el desplazarse, además, de nuestra Vía Láctea y el expandirse del universo. Tendida bajo una ventana en el techo, mirando al cielo pasar, sumé sensorialmente esas velocidades y sin darme cuenta partí en un viaje que se fue acelerando hasta dejarme aplastada en el suelo, mareada, angustiada y ansiosa de detener esa velocidad acumulada.

Nunca ha sido irrelevante tenderse en el suelo y observar concentrada el cielo.

Mirar, ver, y concentrarse en ello, determinada por el enfoque, encuadramiento o radio de la visión, es lo que siempre hacemos, con marcos más o menos nítidos, más o menos grandes, materiales o ideales.

Mi hijo hereda el nombre de Giordano.


6 Comments:

At sáb. dic. 24, 02:05:00 p. m., Blogger Reinventándome said...

Señora Clara:
¡Qué gran herencia la de su hijo!

Quiero escribirle que ha sido un placer leer su blog.
La he admirado desde que tuve la posibilidad de verla en una conferencia, en el invierno de 1999, donde habló de su hija Catalina. Sus palabras, dulcemente fuertes, me conmovieron y pensé que usted le hace honor a su nombre, ciertamente es una mujer diáfana, Clara en sus pensamientos, discurso y accionar.

Reciba mi abrazo virtual de Navidad.

C.

 
At dom. dic. 25, 10:00:00 a. m., Blogger sergio said...

Estimada Clarita, si me permite una sugerencia, cambie el título por inmovilizada, mobil era un aceite.
Saludos

 
At dom. dic. 25, 10:38:00 a. m., Blogger volkgeist said...

Feliz día de Navidad, y dichosos años venideros.

Muy sinceramente, Jorge C.A.

 
At lun. dic. 26, 08:10:00 p. m., Blogger Doble Crítica DAC said...

Grandes palabras. Sin duda que pronto estará de vuelta en algún cargo de relevancia. El Ave Fénix siempre retorna con mayores bríos.

¡Feliz Navidad; que 2006 sea un gran año!

 
At mar. dic. 27, 12:14:00 p. m., Blogger SEBASTIAN D.Q. said...

Clara: hace tiempo atras, llegue a tu Blog, pero no he posteado nada hasta hoy, ya que queria darme tiempo, y leerlo con calma... sabes, al leerte, se me vienen a la mente en cierta manera, la narrativa de Claudio Magris... pero tu toque personal, y hasta de ternura, mezclada con justicia y firmeza, te hace diferente. cuidate y supera bien el inconveniente de tener la mano izquierda ezguinzada... eso es un problema...cuidate, un abrazo y felicitaciones por tu Blog, realmente, valoro mucho que una persona como tu, escriba su blog con sus propias manos, y que escriba tan diligentemente y concientemente.

Saludos,

Sebastian Delgado Q.
http://www.sebastiangobb.blogspot.com

 
At mar. dic. 27, 05:12:00 p. m., Blogger Isisi Isino said...

Sobredosis mató a abogado del CDE
-------------------------------
Definitivamente, una sobredosis de cocaína fue la causa de muerte del abogado del Consejo de Defensa del Estado (CDE) Mateo Gallardo Silva (44), cuyo cadáver fue hallado el pasado 3 de octubre en el baño de una bencinera de Arica.
Tras dos meses de análisis de muestras orgánicas del cuerpo, el Servicio Médico Legal estableció que el exceso de droga le causó un paro cardiorrespiratorio al profesional, quien padecía de apnea constante, según antecedentes clínicos.



fuente: Copesa
-------------------------------
No sé si ud ha seguido investigando como para contrarestar esta tesis...
Si es así, sería interesante leer su teoría...

Atte
IVN

 

Publicar un comentario

<< Home