jueves, enero 05, 2006

espero extremófilas en Ellsworth ...


(cometa lunga scia, www.scienzeemisteri.it)

Claudio Bunster impulsa en estos días una expedidión al escondido Lago Ellsworth, desde Patriot Hills, en las proximidades del Polo Sur. Un explorador científico, chileno.

¿Livingston tras los lagos de Nyasa y Bangweulu?

Livingston, que era inglés en sentido lato, exploró por razones varias Africa tras las cataratas Victoria, y siguió más allá mientras vislumbró un más allá; no lo conozco y me imagino que vivió hasta su muerte, en una expedidión, muy determinado por las circunstancias. A Bunster lo conozco ancestralmente y me alegra que hoy encabece en la Antártica chilena exploraciones y ciencia organizadas y asentadas en nuestro país, con copartícipes extranjeros (ALE); cierto y bueno aquello, pero sobre todo teniendo en Chile los cerebros pensantes, además de plataformas logísticas ad hoc y de ayudantes calificados. El asunto es meritorio especialmente por rasgar tanto velo de inercia y por neutralizar mentes cuyas máximas preferidas son : "esto nunca se ha hecho asi, y por tanto no se puede..." o " esto siempre se ha hecho asá y no puede hacerse de otra manera." Máximas inhibitorias éstas levantadas demasiado a menudo por guardias pretorianos de pequeñas parcelas que temen desperfilarse ante una nueva idea o acción, o ante una simple combinación de ideas.

Hoy, es noche de jardín, es para celebrar en mi entorno directo que es mi cumpleaños y, justo, veo cruzar en el cielo azul negro una cometa de larga scia (cola) y la siento cargada de extremófilas. Estoy ante un sueño extremófilo en nuestra magra tierra, tengo viva la imágen de esas secretas entidades biológicas y químicas anidadas y dormidas en la colas cometarias que cruzan nuestro espacio; ellas son llamadas amigas de las condiciones más extremas o difíciles: extremófilas. Como tales, son capaces de resistirlo todo, ¿y porqué no el frío de un lago bajo 3 km. de hielo en la Antártica? ¡Si alguien habita el lago, serán ellas! Por lo demás van a todas partes; ellas se distribuyen con su carga fecunda en el sistema solar montadas, precisamente, en las estelas de los cometas que se desprenden de la Nube de Oort , capturadas por la fuerza del sistema planetario.

Desde hace años me cautivan las extremófilas, las únicas asimilables a las vidas que puedan pulsar en el corazón del oculto lago sub glaciar antártico que ahora buscan (ver al respecto prensa de 4 y 5 de enero 2006 sobre expedición CECS-Ejército). Ellas se mezclan a las colas cometarias en la Nube de Oort, instalada bastante más allá de Marte, y nos emparentan, triangulando una relación Tierra-Marte que no es formal ni de frías analogías sino familiar: "partícula de mis partículas, molécula de mis moléculas, sangre de mi sangre......

(Oort , por si acaso, no es un mago pese a ese sugestivo nombre, es un científico; el que descubrió la cuna de las cometas que nos visitan, el entendió ese polvo de estrellas que abonó nuestro ser, y que permanece todavía en un conjunto suelto desde el que se siguen desprendiendo esas flechas viajeras, con sus colas llenas de polizontes extremófilas, seducidas por las fuerzas unidas de nuestros planetas circulares ronroneantes y magnéticos )

En cuanto a las extremófilas, sobre la que escribo en mi recurrente Bisel del Espejo..., de 2002, de Edebé, las creo así:

“Cerca de nuestro núcleo (planetario), inhóspito para nosotros, y como tal vez sucede en otras latitudes (ojalá en el lago antártico que ahora se explorará), sobrevivirían esas extrañas bacterias, las “extremófilas”. Su nombre dice mucho, tan extrañas que parecen compatibilizar con el calor ardiente vecino al magma de los subterráneos del planeta. Allí, no hay aire, no hay luz, y la presión es inmensa…
Al parecer las extremófilas viajan además en algunos cometas, bolas de nieve sucia, formadas por hielo y un polvo nada vulgar, residual planetario del sistema solar. Esas bolas heladas portan elementos principales de nuestro entorno planetario: oxígeno, hidrógeno, nitrógeno y carbono; se encienden con la velocidad de su viaje y pueden ser capturadas por planetas, estrellarse o disolverse en nuestra atmósfera, o traspasarla, o seguir rumbo y disolverse en el calor de sol. Mucho se supone, algo se sabe, por quienes viven la vanguardia de esos temas. Algo cae hacia nosotros, público estupefacto del planeta. Leo con admiración que la “fábrica” de los cometas está en la nube de Oort, que bordea el sistema solar, más allá de Plutón. Ese sugestivo nombre es sencillamente el del sabio que la descubrió, el holandés Jan H. Oort , cuya teoría sobre la cuna y desprendimiento de los cometas acepta la mayoría de los científicos. Todo parece superar la más fértil imaginación.
Esas increíbles bacterias, los cometas, su hielo, nuestro planeta y los demás, somos familia, y seguramente lo somos de todas las estrellas que vemos brillar en nuestro cielo. Ellas y nosotros aglutinamos partículas y energía, en el misterioso tiempo en que cada formación es estable y distinta a las demás en el devenir del todo.”
Esas maravillas adivinadas en las colas de los cometas me cautivan, son polvo de hielo sucio y vivo que nos revuelve la autogeneración vital como planeta y nos merma la exclusividad de la existencia. Nosotros hoy, circunstancialmente personas…

En cuanto a la Antártica misma, también he pensado desde hace años.

Sobre que hacer como Estado en la Antártica, para proyectarnos y desarrollarnos como país en ciencia y turismo antártico y, en particular, en torno a Patriot Hills y Montes Ellsworth, escribí oficialmente a los Ministros pertinentes en noviembre de 2005 e informé por escrito a S.E. Propuse dar certezas y seguridades a la inversión privada complementaria para lograr instalarnos como país, permanentemente, en Patriot Hills, y así explorar, desarrollar toponimia y cartografía en la Antártica chilena, conquistando en los hechos el extremo sur real del planeta. Propuse otras ambiciones nacionales planetarias; mi sentido de la oportunidad no es ortodoxo.

Transcribo algo de esas propuestas:

Creo que es requisito sine qua non de esa necesaria en el tiempo proyección de Chile la construcción de una visión integral sobre la Antártica, que involucre la gestión pública y moderna del territorio inscrito y no disputado como chileno (entre los 80° y 90° de longitud Oeste de Greenwich), considerando asociativamente a todos los actores públicos por naturaleza llamados en causa y, también, a los operadores y actores privados con intereses en el desarrollo chileno antártico…Lo anterior reclama conocimiento compartido, planificación a futuro, compromiso integral del Estado y la construcción de certezas y seguridades jurídicas que estimulen la participación de los actores necesarios.

La participación de inversión privada en infraestructura y servicios, por ejemplo de transporte y de hospedaje –en parte y en lo compatible con los fines y acciones definidos por el Tratado Antártico, y su sistema normativo: ciencia, turismo controlado, protección del medio ambiente y paz—en la Isla Rey Jorge y zona aledaña, particularmente Bahía Fildes, permitiría al Estado de Chile emplear mayores recursos en infraestructura y actividades de gestión, estudio, exploración, cartografía, toponimia y servicios públicos en otras localidades de las Islas Shetland del Sur, como las islas Nelson, Robert, Greenwich y Livingston, en la cual especial importancia tienen el Cabo Sheriff y la Península Beyrs. Asimismo, la existencia de otros aportes haría posible el avance y desarrollo de nuestro actuar estatal en zonas más interiores y estratégicas para el interés nacional, como Patriot Hill, entre Montes Ellsworth y Horseshoe Valley, en torno a las Bases Antonio Huneeus de INACH y la Base Teniente Luis Parodi de la FACH, con 2 pistas de aterrizaje, además de la Pista de Hielo Azul.

Con mayores recursos públicos, también, podría sostenerse e incrementarse nuestra actividad científica propia, o liderada por nuestros científicos, especialmente en lo relativo al impulso de proyectos de investigación correspondientes a la ciencia instalada en nuestro país, con expertos nacionales o extranjeros.

Lo dicho, en síntesis, considera la imperiosa necesidad de perfilar, con identidad nacional fundada en nuestra geografía e historia, el interés real e inmediato de Chile en la Antártica, bastante diferente del declarado por los países lejanos a la Antártica, no colindantes.

Luego de otras divagaciones de futuro y muy patrióticas, sigo con algunas proposiciones generales para el desarrollo estratégico del territorio antártico en lo tiempos que corren, y algunas tareas específicas, incluso menores. Por ejemplo:

• Necesaria rectificación de la visión del Estado sobre el territorio antártico chileno no disputado, privilegiando el criterio de soberanía fundada, con definición precisa de nuestro interés propio y nacional en la zona austral.

• Determinación de misiones, objetivos, productos, metas e indicadores en el marco de la planificación del desarrollo territorial integrado de lo antártico, vinculado a la XII Región y al país, como plataforma de servicios y como centro de gestión territorial y ambiental.

• Financiamiento, público y privado, del plan estratégico y de los respectivos proyectos, considerando:

a) concesiones en ciertas áreas (particularmente en la Isla Rey Jorge y sitios aledaños, especialmente Bahía Fildes) desde la perspectiva del Estado actual subsidiario, regulador y fiscalizador y del desarrollo territorial descentralizado e integrado, tratando a la Antártica, para estos efectos, como a las demás regiones del país, ligada en particular a la XII Región (sin olvidar la especial incidencia de la normativa internacional y del Sistema del Tratado Antártico).

b) Concentración de la inversión estatal (combinada a la privada) en:
- infraestructura y actividades de gestión, estudio, exploración, cartografía, toponimia y servicios públicos en otras localidades de las Islas Shetland del Sur, como las islas Nelson, Robert, Greenwich y Livingston, en especial Cabo Sheriff y Península Beyrs.

- avance y desarrollo de nuestro actuar estatal en zonas más interiores y estratégicas para el interés nacional, entre los 81° y 82° de longitud Oeste, en especial Patriot Hills.

- sostener e incrementar nuestra actividad científica propia, o liderada por nuestros científicos, con expertos nacionales o extranjeros.

- elaboración y colocación de información chilena antártica: meteorológica, aeronáutica y cartográfica; instalación internacional de toponimia propia; tuición de puertos y aeropuertos, tránsito y carga; desarrollo e implementación de regulaciones monitoreo y fiscalización de las mismas.

- gestión y protección del medioambiente.
- tantas otras…

Sobre todo, y en términos generales, coordinación y sinergias entre todos los operadores públicos y privados involucrados en las acciones permitidas en la Antártica y re-exploración, con vistas al futuro y a los intereses actuales de Chile, del continente antártico. Su conocimiento geográfico más acabado y con nuevos enfoques o perspectivas, constituye una necesidad para los efectos de determinar nuevas acciones y condiciones de operación en la zona, en forma pacífica y no controvertible por terceros.

Al respecto es esencial:

1) Desarrollar toponimia en español y chilena en sitios disponibles, considerando negociaciones con este fin y estableciendo mecanismos de coordinación y alianzas.

2) Desarrollar y completar la cartografía necesaria entre meridianos 80º y 90º y, en particular , en:
a. Accesos costeros.
b. Tierra de O’Higgins.
c. Patriot Hill.
d. Montes Ellsworth.
e. Bahía Fildes y en particular Caleta Hardley.
f. Paso Estrecho de Nelson.
g. Cartas aéreas
h. Derroteros de navegación.


Naturalmente todo lo anterior supone desarrollo de infraestructura acorde a una visión actualizada. Ello implica inversión, especialmente en instalación de accesos como sitios de fondeo conectados, muelles y pistas de aterrizaje, al menos, en Caleta Hardley para responder a los requerimientos del intenso tráfico internacional en curso y, para adelantarse al futuro, en torno a la Base Frei y Patriot Hills, esta última dirigida en la medida de nuestras fuerzas e imaginación al establecimiento de una nueva base estable dotada para prestar servicios eficientes de exploración, monitoreo, aeronavegación y mantención de la pista natural...

Todas las ideas van a dar a la mar, pero por tradición el mar es generoso, además de casi eterno en términos terrestres, y las retorna realimentadas…

domingo, enero 01, 2006

somos libres, pero interdependientes...


(www.eurekakids.net)

Nuestra conciencia, el contrapeso mejor de la libertad…, el puente más justo con los demás…

¿Por qué escribí los dos blogs anteriores (el del 29 de diciembre del 2005 sobre veredictos judiciales que invaden la vida pública y el del 01 de enero del 2006 sobre el manejo de la opinión ajena)?

Por nada nuevo, por lo mismo que en el 2002, en “Bisel del Espejo, mi ventana”, escribí las líneas que reporto del borrador del libro de Edebé. Me importa la libertad del ser humano.

Del Bisel…

“En el tema de Dios, con Bruno (Giordano) , y tomando bastante de cerca sus palabras, de los hebreos critico sólo su rol en la historia del pensamiento religioso, que junto a muchas otras cosas extraordinarias, puso sin embargo las bases de los errores a mi juicio más graves del cristianismo. El monoteísmo radical que no parte de una convicción filosófica meditada, sino del úcase intolerante de un Dios celoso, que descarta a todos sus concurrentes en el Cielo y reclama adoración. Que puede perdonar y puede castigar. Que posee una inmanencia cuotidiana, en la casa de los hombres, vigilando sus costumbres mas menores. Que reivindica al hombre como suyo, y le otorga el poder sobre los animales y cosas de la tierra, que están a su servicio, en relación de dueño.

Son graves las consecuencias de esta fe celosa, que absolutiza al propio Dios y le da la lógica y la inteligencia de sus representantes. Mi rechazo a la intolerancia, y mi aprecio por la existencia de cada individualidad, me lleva a no compartir esas creencias.

Siento en mí que Dios no nos juzga ni necesita castigarnos, ni anticipadamente amenazarnos. El Dios que siento, que creo adivinar, es el Espíritu que pulsa en el Universo infinito y del que somos parte y versión, en el que toda criatura tiene su misión e involucra su existencia, a modo suyo, en los caminos cruzados de la ética y de la estética. Ese Dios no es ni está para dialogar con cada uno de nosotros, no ese su sentido. En cambio, cada uno de nosotros, puede irlo descubriendo, desenredando el enigma que tejen en el alma, en cuotas estrictamente personales, el propio destino y la capacidad de libertad. El desenlace que vayamos logrando nos identificará como individuos, singularidades, en el mundo. Y ninguna no ha de ser.

En eso algunos dirán: monismo y panteísmo. No sé como se explica la fe, y no pretendo hacerlo. Se cree en algo que no requiere ser explicado, que es parte de nuestro derecho a la individualidad y al error. Es escuchar con independencia nuestro modo de pensar y de sentir, de reconocer lo que llevamos dentro y nos convence, al que podemos hacer eco sin dudas interiores. Por superado que sea este pensamiento por otros intelectos, más científicos y racionales, y más expertos, yo creo en eso, en el endiosamiento de la naturaleza en la que todo tiene un alma, o participa del alma, y en la confusión de nuestro ser con el Universo y sus partículas, en la dimensión redonda, donde todo es redondo o, a lo mas, oval, en que todo movimiento es a la postre circular. Así somos, desde el mínimo átomo a los confines del cielo; del girar de los electrones en torno a su pequeño sol, al girar de las constelaciones expandiéndose hacia los bordes del gran círculo en el que vibra el Universo.

Nuestro centro aún hierve, de la supuesta y aceptada explosión que despidió el trozo de roca que habitamos. La vertiginosa carrera que lo ha alejado de su origen no lo convierte del todo en “otro”, por muchas transformaciones que haya experimentado en su acontecer. Es de todos modos parte de los otros pedazos que giran dispersos o aglutinados en distintas distancias de nuestro Universo. “

Y nos pertenecemos los unos a los otros, en una sistémica y esencial dependencia recíproca…

desarrollar la opinión pública, no usarla...


(www.javiergil.com)

Formar y no usar a la opinión pública es otra inquietud para el cambio de año sobre las apariencias crecientes que nos vienen envolviendo.

Apariencias en materia de opinión pública, democracia, partidos y “lobbies”. Confieso que me molesta esta palabra, pero, como la de “opinólogo”, ha derivado en una imagen muy explícita que hasta el connacional más ajeno a estos asuntos conoce bien.
Sin duda, la representación política en partidos, identificada con intereses ideológicos, económicos, gremiales, religiosos o de otro tipo, opera para generar sus asientos en el poder y mejorar sus condiciones de ingerencia en la vida social; además, la representación política ejerce presión sobre autoridades o funcionarios en busca de favores o colocaciones que permitan ejercer y vivir el tener “poder”. Eso es lo clásico y lo obvio.
Pero cuando damos un vistazo a nuestro país, vemos que no son ellos, los partidos, los únicos actores del manejo social; si nos quedamos absortos, simplificamos la realidad. Sumados a las presiones grupales estructuralmente organizadas como partidos o movimientos o coaliciones, nadie puede negar que existen otros poderes fácticos, propios de intereses que exceden el ámbito de la representación partidaria y que suelen también apuntar a los tres niveles de la actividad del Estado: a los parlamentarios (en la dictación de las normas); a la administración pública (en la aplicación de las normas y ocupación de los cargos de resolución y gestión); y al Poder Judicial (en la resolución de los conflictos litigiosos de interés).
Señalé en las notas sobre judicialización de la política, citando a Bobbio, que, estos grupos o mallas de interés o simplemente intereses fuertes que confluyen objetivamente al manejo social, generalmente convergen impulsados por intereses económicos coincidentes (y hasta sólo políticos en el caso de las cosmovisiones más integristas que buscan concientizar en pro de sus fines) no requieren ni suelen evidenciar vínculos formales, pueden usar y lesionar una democracia simulando o disimulando su poder con el utilísimo bajo perfil de superficie (que todos como opinión pública bien adiestrada admiramos) y el feroz mar de fondo cuya cara no nos es dado conocer.
Estos modernos poderes fácticos, bastante transversales y sofisticados (respecto de los cuales la violencia militar o paramilitar de las décadas pasadas no tiene nada que ver en el Chile de hoy; omito opinar sobre otros países), nos escrutan en encuestas y bolsas de opinión, nos venden mitos y buscan inducirnos a diversas acciones en las que representaremos el rol necesario de la participación y de la decisión de masas. Sin esta participación de la opinión pública (libre o inducida) no se sostiene ante la misma opinión pública una democracia formal y legalista. Ello es lo mínimo que nuestra condicionada capacidad crítica aún exige.
Los dueños de la acción y pretendientes del destino de las mayorías o de segmentos de necesitados (niños, asueldados, pensionados, abandonados, personas intelectual, económica o socialmente débiles en general) se dirigen a sus bases parapetados tras múltiples articulaciones, triangulaciones, personas jurídicas, fachas sonrientes para la foto y a menudo a través de muchos eventos. Así se invita a “estar” en la agenda impuesta en torno a las noticias definidas como “serias”, a escuchar a realmente entretenidos y hasta atractivos opinólogos, columnistas “de peso”, y, naturalmente, medios de comunicación que llenos de imágenes y titulares impactantes mantienen cautiva nuestra atención dosificando “especiales” que nos cuentan “la verdad”; shows animosos; escándalos financieros, sexuales, de “stars” y princesas; intimidades sentimentales; crímenes muy colorados o calientes, y, en general, todas las cuestiones que puedan tocar más altamente nuestra humana curiosidad y, sobre todo, nuestros temores y debilidades. Si después del bombardeo diario dirigido a nuestras cabezas cerramos los ojos, nos quedan en el pobre fondo, sobre todo, críticas recíprocas de los grandes poderes y propuestas en pugna; acusaciones de mentiras e incumplimientos; violencia, superficialidad y mucha oferta de mitos y apariencias. Nos queda el mundo de ellos en cambio del nuestro, y confundimos nuestras necesidades y sueños, y vivimos y decidimos en función de esos intereses ajenos.
Hoy se impone con fuerza la necesidad de separar con claridad Estado y sociedad, esfera pública y esfera privada, poderes económicos y poder político. Y se impone pensar en el ser humano en función de sus más altas necesidades éticas, única vía de construir un mundo más justo para todos. Se debe tomar más en serio la formación de nuestra opinión pública, no jugar con ella, no instrumentalizarla.
En el uso perverso de la opinión pública hay denigración del ser humano, “normalización, condicionamiento o amaestramiento de las personas hacia abajo” y, ello, no puede sino incubar un feo drama de futuro, arrastrándonos a una cultura egoísta, chata, bruta y que elegirá cada vez más a sus líderes por la apariencia y el mito. Para romper este sórdido camino, creo que además de las acciones inmediatistas que muchos pueden proponer, es necesario correr hacia nuestros niños y empezar una larga jornada generacional que los haga amar la seriedad y la verdad para consigo y con los demás, la sinceridad y la transparencia, el esfuerzo por sobre la ventaja, la rectitud por sobre la astucia.
Ayer vi, en el cable, el film “Bobby Jones, Stroke of Genius”, que narra episodios reales de la vida de uno de los mejores golfistas del mundo. Una decisión en particular de este hombre me apretó el corazón: en una contienda del más alto vuelo, el deportista, ya victorioso, se “auto penalizó”, y, por ello, perdió el campeonato (El, por si mismo, hizo presente al jurado haber movido la pelota, menos de un centímetro y sin cambiarla de posición. Tal movimiento no había sido visto por nadie y el jurado afirmó, unánimemente, que no había existido dejando la decisión final sobre la existencia de la falta entregada al propio jugador. Bobby afirmó haberla movido; la cara perpleja de su contrincante, por esa autoacusación ganador, resulta impactante y refleja su derrota en el alma. ¿Cómo sería nuestro país si gestos como ese, en que la propia conciencia dictamina, se repitieran muchas veces en todos los ámbitos: en la feria, en el bus, en el colegio, en la oficina, en la casa? Al contrario, casi siempre no erramos ni faltamos, en realidad afirmamos que los vasos no se caen: se caen lanzándose en modo suicida al piso; nosotros no chocamos: nos chocan…
Para que nuestro mañana cuide en profundidad y responsablemente el ejercicio (y no el uso) de la opinión pública, debemos modificar todos nuestros hábitos y mallas de estudio, desde el parvulario; y las enseñanzas éticas y de desarrollo valórico deben ser permanentes y omnipresentes, permeando todas las materias y las actividades. Un par de horas a la semana de ética o de algo análogo o una navidad solidaria u otras actividades piadosas aisladas en el mes o en el año me parecen un error conceptual: como tales horas o actividades separadas ya nacieron en el ghetto, como un plus que viste bien, y que es buenito y desahogador de la concientilla. Cursillo de ética o actividades solidarias aisladas no son un modo de vida, no nos llevan a ver a los demás como parte real de nuestro ecosistema; además pueden cumplirse formalmente pese a seguir mintiendo, disimulando, copiando, robando, acusando, siendo egoísta, consumiendo en competencia como alucinado con los del curso o los del barrio y pisando cabezas como peldaño de la escalera que nos asciende hacia nuestro muy propio, individual futuro.
Claro, lo anterior es imposible sin conscientes y nutridas políticas públicas que tengan entre sus metas la formación más alta de la opinión pública, en bien del país. Y ello requiere, desde el punto de vista oficial gastar: Desde el punto de vista ciudadano, requiere exigir del Estado una explícita toma de conciencia sobre su rol de certeza y seguridad para todos por igual, por sobre los partidos y coaliciones, asumiendo con perfección su rol de conducción social científica y técnicamente adecuado, serio, responsable y, sobre todo, para todos por igual, sin ceder a los poderes fácticos ni a los grupos de interés (salvo cuando no se la puede con ellos, obviamente no se trata de suicidar al Estado). Y, claro, mal nos puede organizar, administrar y arbitrar un Estado jibarizado (que muchos propugnan acusándolo siempre y a todo evento de deficiente y corrupto y ensalzando las exclusivas y excluyentes virtudes de la empresa privada. La rudeza del mensaje antiestado es tal que pretende afirmar que la corrupción no es como el tango, que no se requieren dos para bailar y que, gracias a una magia muy difícil de entender, para armar un negocio indebido, por ejemplo por colusión de intereses o por uso indebido de información basta un funcionario público solito y autista.
Debilitar al Estado debe preocuparnos, un Estado formalista, anticuado, pobretón, simplón y calladito no maneja nada y manejará cada vez menos, estamos ante otra apariencia que se nos está vendiendo bien. Como dicen los italianos, el perfectito país formal frente al doloroso país real se impone, y en esa doble dimensión juegan confundidos en libertad los corderitos y las fieras más audaces y depredadoras.
No tengo nada contra los partidos, clubes, organizaciones o grupos como tales si buscan fortalecer la madurez de la opinión pública y su mejor formación o información como factor esencial del bien común y del crecimiento social. El rechazo sin más ni más del viejo sistema político no va conmigo, aunque pueda parecerlo, y declaro temerle más al caudillismo apolítico, sectorial y circunstancial, montado en la superficialidad y en el mercado manipulado de la opinión de las mayorías. Miremos a nuestro alrededor.