domingo, marzo 05, 2006

las mujeres y el futuro...

(www.christusrex.org)

Para Margarita María Errázuriz, Directora de Comunidad Mujer, escribí (en junio de 2005) un artículo sobre los rumbos que actualmente se abren a las mujeres.Se trata pues de una publicación en curso que tiene destinatario específico y, por ello, se prohibe la reproducción. Lo coloco aquí sólo para debatir ideas, como anticipo.

Creo que este fin de semana, previo al 8 de marzo, Día internacional de la Mujer, es pertinente compartir esas reflexiones en esta plaza pública.
Antes de transcribirlo hago presente que La Pieta de Miguel Angel no sólo es una obra maestra de una belleza inconmesurable, es también una imagen elocuente. La mujer trascendente, inevitable soporte, consuelo y compañera de batalla que, sin embargo, no es la principal protagonista de la historia central. Hoy ya no es así, no debe ser así, y los hombres de la tierra, a veces, deberán consolarnos y llorar con nosotras por nuestras causas extra domésticas. Lo transcribo:

¿HACIA DÓNDE VAMOS LAS MUJERES?

...Se nos invita a opinar sobre el futuro, a imaginar, en base a lo que conocemos. El tema es complejo y requiere especiales conocimientos, que no tengo. Intentaré, pues, abordar dos aspectos que me parecen importantes y distintos, aunque, claro, en cuanto referidos ambos a las mujeres, no son ajenos el uno al otro, sino interdependientes:

1) Hacia dónde vamos las mujeres en todos los ámbitos del actuar humano.
2) Hacia dónde vamos las mujeres específicamente en cuanto al ejercicio poder público y la representación política.

En el primer tema, a mi juicio, las mujeres expanden su actuar velozmente, sin que las modernas sociedades -democráticas, abiertas y pluralistas- puedan sostener discriminaciones de ningún tipo, ni raciales, ni religiosas, ni de sexo. La mujer se desarrolla sin límites horizontales ni verticales, lo que es justo y conveniente, y debe ser propiciado, como derecho humano, como expresión de la libertad individual.

En el segundo tema, en cambio, no visualizo como conveniente ni fundamentado un camino propio, específico del ser mujer y, más aún, creo que de propiciarse un camino referido al “grupo” mujer, se estaría recurriendo a los mismos criterios discriminatorios que generaron a la mujer subyugada. Intentaré fundar esas opiniones.

1) ¿Hacia dónde vamos las mujeres en todos los ámbitos del actuar humano?

Ni más ni menos que allá donde van todos los seres humanos.

En sociedades más tolerantes y abiertas, menos discriminatorias y menos autoritarias, sin duda, las posibilidades de las mujeres de ser personas de pleno derecho crecen, pasando a ser cada vez más injustificable su postergación o su castigo. En sociedades plurales y de derecho deberán disminuir inexorablemente las cifras relativas a mujeres forzadas, usadas, golpeadas, explotadas. Así, en un escenario más abierto y más seguro, tendremos más oportunidades de ser y de dar, de insertarnos y vivir la experiencia colectiva, más allá del muro de nuestras casas y de nuestra familia directa. ¿Es esto bueno? Yo creo que sí, siempre que la mujer se libere adecuadamente de su carga “cuidadora”, a la que me referiré más adelante. Creo entonces que tendremos más espacios, posibilidades y aceptación, así como menos muros, menos celos, menos destinos fatales. La hija solterona, dedicada ritualmente a velar por los ancestros y sobrinos, ya casi se ha extinguido.

Creo que los cambios que presenciamos en la vida de muchas mujeres derivan, muy principalmente, de la evolución de la conciencia humana, de los peldaños subidos por la humanidad en el reconocimiento de la dignidad, la libertad y la igualdad de todos los seres humanos. Se trata de cambios culturales complejos que exceden el tema del rol de la mujer. El mundo entero marcha hacia configuraciones menos segregantes, menos confrontacionales y, además, nuestro mundo “sabe” que necesita todas las inteligencias y todas las fuerzas para sobrellevar su enormidad y sus cada vez más amplias y sofisticadas necesidades.

Lo que hoy estructuralmente nos frena, o nos retarda, no es ya el mundo externo y su acogida, entrampado en su justa lógica garantista. Nos frenan las dificultades internas del frente hasta ahora identificado con el rol propio de la mujer.

En los siguientes párrafos, intentaré reflexionar un poco más sobre estas afirmaciones tan generales y más bien testimoniales: sobre el rol habitual atribuido al sexo; la necesidad de estructuras logísticas de reemplazo; la discriminación específica existente hacia las mujeres pobres o de zonas aisladas o rurales; la creación de soluciones o vías personales.

· El rol de la cuidadora: la inercia que nos frena.

Muchos coinciden en que el tema no es el sexo, sino el rol asociado a éste. El sexo femenino es asociado a la asistencia física, presencial, en el hogar o en la familia, para fines de custodia, alimentación, vestuario, higiene y salud, y, además, se espera de este sexo el embellecimiento y calidez del lugar en que habita.

¿Es el rol asignado el que nos ha entrenado y habilitado para estas tareas, o tenemos aptitudes innatas especiales, de género, para ello?

Asumo que si son habilidades innatas, éstas se suman a aquellas que nos permiten ser buenos policías, jueces, médicos o bomberos, o desempeñar múltiples otras actividades más allá de los muros de nuestra domus. Frente a esto, el problema social ineludible es resolver quiénes cuidarán a los niños, los enfermos, los ancianos, en la sociedad que viene, en la era de la “mujer integral” que algunos definen como la era de la tercera mujer.[1]

· Falta de apoyo logístico.

Bastante se ha hecho para apoyar el desarrollo femenino en muchos países, incluido el nuestro, pero, desde mi experiencia, esos apoyos apuntan a la apertura de espacios o a la facilitación del acceso de las mujeres a las actividades extra hogar. Mucho menor es la acción tendiente a resolver el problema logístico apuntado.

Equipar de infraestructura alternativa a los hogares y familias requiere de una revisión de las costumbres y un serio compromiso de fondos sociales y públicos, además de coordinaciones y sinergias capilares en todo el territorio nacional. Pensando en lo que me ha tocado vivir, creo que enfoques de género, igualdad de oportunidades, capacitaciones, cuotas políticas y otros apoyos, no resuelven el problema de la curiosa “tercera mujer” de los días que corren, aquella que debe complejizar su ser agregando a la procreación y a la belleza, de que se ha hecho cargo por siglos, el trabajo externo al hogar como vía de realización personal.

· Discriminación socioeconómica: a la lid sin zapatos.

La falta de soluciones sociales y de adecuación de los roles familiares como cambio cultural, obliga a la mujer con que me identifico a inventar una compaginación de tareas y a financiarlas. Se reserva así el espacio del desarrollo integral a las mujeres exploradoras y pudientes, lo que es social y económicamente discriminatorio. A esa discriminación en segmentos socioeconómicos, se agrega la territorial, sufriendo mucho más esta condicionante las mujeres de lugares apartados o aislados, o sea, de más del 60 por ciento de nuestro país.

Para mí eso es lo más grave, y no sólo por la desigualdad e injusticia que implica, sino porque acuso falta de sensibilidad al respecto, y, tal vez, un cierto cinismo de fondo, que invita a las mujeres en general a banquetes a los que sólo muy pocas pueden asistir. Parece un poco ligero, y hasta cruel, ofrecer nuevos espacios ignorando las dificultades de hecho, reales, que impiden a la mayoría de las mujeres incursionar en ellos: se las exhorta a la lid, sin procurarles cantimplora ni zapatos adecuados, tensionando el alma de muchas entre sueños inalcanzables de realización personal integral y el forzado cerco cotidiano de tareas domésticas indelegables. Es como la invitación de la zorra a la garza, en la fábula de Samaniego: ricos manjares bien licuados, en platos planos, accesibles a la lengua de la zorra e imposibles para la garza.

Desde mi experiencia de mujer madre, buena cocinera, dueña de casa, estéticamente adecuada, eficiente y limpia, y, además, responsable de un cargo de gestión pública importante, debo reconocer mi absoluta dependencia de alternativas concretas de apoyo doméstico presencial y efectivo: gracias a mi destino lo puedo proveer. Y no puedo dejar de ver la falta de libertad real de muchas otras congéneres, las que, si llegasen a partir, sin más ni más, al trabajo exterior, vivirían muy probablemente situaciones de crisis con sus hijos, con la acogida del hogar y con sus parejas. [2]

El servicio “cuidador” proporcionado por las mujeres, tan sencillo, tan sin costos visibles, es en realidad complejo y costoso, y ni las sociedades más pudientes y avanzadas han podido resolverlo pasablemente, en condiciones de igualdad entre las mujeres, subsistiendo discriminaciones que permiten sólo a algunas acceder a los nuevos espacios ofrecidos. Con matices, Alemania, los Países Bajos, Francia y otros, reclaman la insuficiencia de servicios de jardín infantil, de servicios escolares de tiempo completo (incluido el post escuela), de asistencia en las tareas del hogar, de ausencia de compañía y de cuidados para los seres necesitados o débiles del grupo familiar, de estructuras de acogida o residencias alternativas. En casi todas partes las respuestas a la doble o triple carga de tareas de la mujer que trabaja o participa en lo social, son fragmentarias y distan mucho de ser sistémicas, culturalmente aprendidas y públicamente enfrentadas como política de gestión debidamente planificada y financiada, con carácter nacional y con espíritu igualitario.

Las sociedades que están incorporando irreversiblemente a la mujer a sus filas laborales y políticas tardan en comprender los alcances de estos desplazamientos y en planificar e implementar, con lucidez y voluntad política, los cambios estructurales y capilares que ellos implican. De este modo, el acceso de las mujeres a otros ámbitos de acción queda restringido, como he venido reiterando (con indisimulado interés de género) a las capaces financieramente y por carácter de resolver por sí mismas el problema.

· Creación de vías personales: las mujeres fluirán como los ríos.

En relación con lo dicho, parece razonable esperar –posibilidad en que muchos observadores especializados creen—que las mujeres, así como el agua busca los cauces de los ríos, irán al encuentro natural de su vía: la propia compaginación de las tareas, la construcción de formas de trabajo y de expresión autónomas, part time, independientes. Esta creación de vías personales, claro, requiere caracteres con más coraje, con recursos propios suficientes y con entornos propicios. Es una alternativa lenta y desigual, lejana a lo que visualizamos, como un derecho humano esencial: la libertad, en condiciones de seguridad e igualdad jurídicas, de ser mujeres ciudadanas sin restricciones ni especiales trabas, determinadas por su nacimiento en el seno de un género determinado.

Se impone, entonces, la organización social, el deber de compatibilizar el rol de madre y cuidadora con los demás roles a que tiene derecho la mujer, y esto involucra cambios en las competencias y habilidades de todos los miembros de la familia. Se impone otra visión en la crianza de los hijos y en la gestión del hogar, más compartida y solidaria, se imponen otras consideraciones laborales, en fin, muchas adecuaciones que llevan a rediseñar los métodos de convivencia, para adecuarlos a la humanidad presente.

En síntesis, cerrando la primera pregunta del “hacia dónde vamos las mujeres”, tengo la firme convicción de que las mujeres expandirán su actuar en todos los campos de la actividad humana, creciente y velozmente, sobre todo las que son parte de sociedades evolucionadas y de un mundo abierto y conectado. Las sociedades modernas son democráticas, respetuosas de la dignidad e igualdad humanas, tolerantes, abiertas y pluralistas y no es compatible con el modo de pensar mayoritario oponer al flujo del cauce femenino discriminaciones ni ghettos, por dorados y disimulados que sean, y, mucho menos, ghettos declarados de sufrimiento y tortura fundados en el abuso de un género por sobre el otro, como aún sucede desgraciadamente. Las distinciones entre seres humanos basadas en la raza, el color de la piel, la cuna o el sexo no son ya estandartes dominantes de la sociedad contemporánea y concitan más bien duras críticas políticas y culturales, nacionales y, sobre todo, internacionales.

El mundo va flexibilizando sus fronteras en pactos de libre comercio e intercambios de todo tipo, y las tecnologías lo ayudan, haciendo a todos escenarios alcanzables. En las actuales circunstancias y líneas generales de tendencia del camino humano, la mujer se desarrollará sin límites horizontales ni verticales, lo que es justo y conveniente, y debe ser propiciado como derecho humano, como expresión de libertad e igualdad individuales. Ello es, además de justo, necesario: las mujeres duplicamos la fuerza productiva y creativa de esta siempre más sobrepoblada y demandante humanidad.


1) Hacia dónde vamos las mujeres específicamente en cuanto al ejercicio del poder público y la representación política.

Me parece que intentar una respuesta a esta segunda pregunta requiere esbozar someramente la percepción del mundo a la que desea referirse esta respuesta u opinión.

· El mundo que hoy parece rodearnos.

Miro con aceptación, pero con aprensión, la sociedad necesariamente masificada, organizada por volúmenes y series. No puede ser de otro modo si somos siempre más, si las mayorías comprenden (casi por doquier, exceptuado el vasto y atroz mundo de la miseria, ignorancia, violencia y hambruna) que todas las personas tenemos un común mínimo de necesidades que nos obligan a producir más bienes y servicios. Por decir lo menos, cada persona es creciente acreedora de techo, agua, pan, educación, energía, medicina, trasporte y vías adecuadas, comunicaciones, información, y otras facilidades básicas en el modo propio de los tiempos actuales.

Se requiere, en ese escenario, una cada vez más compleja y eficiente organización y capacidad de administración y de gobierno. Estas capacidades de gestión y conducción de la vida social son, por fuerza, cada vez más herméticas, incomprensibles en su ciencia para el común de los ciudadanos.

Quien gestiona los asuntos públicos debe ser cada vez más sofisticado, más capacitado, más apto para la interacción con innumerables complementos humanos y tecnológicos y, cada vez, los destinatarios de la administración y dueños jurídicos del poder o mandantes (integrantes del pueblo soberano) están más lejos de comprender el mandato que otorgan al conductor del común destino.

¿Cómo podría cada quien entender la difícil economía de nuestros días, las marañas financieras, las personas jurídicas conformadas por otras personas jurídicas en arquitecturas de negocios donde, por capas y capas, no se encuentra un nombre concreto, una operación material, una realidad palpable? Neteos, actividades off shore, trusts, inversiones transnacionales, indicadores de bolsas de comercio, señales económicas de la autoridad, índices de las más variadas siglas, efecto mariposa... y tantas cosas que, para quien no practica una ciencia u oficio específico, es sólo una extraña música que puede tararear mecánicamente, olvidar, o ignorar del todo.

Debemos elegir a nuestros dirigentes -más allá de nuestros problemas específicos- todas las personas, de todo género. Encontramos en la vasta, globalizada y sofisticada sociedad contemporánea, una seria dificultad para disponer de la información confiable y necesaria que nos haga real la opción de elegir a nuestros conductores. ¿Cómo sabemos qué nos une o nos separa de cada candidato? En esto no podemos ignorar el tema de las comunicaciones sociales masivas, de los medios, aunque seamos sólo lectores de titulares, o radioescuchas de la hora del taco, o pacientes espectadores del larguísimo noticiario-ensayo-documental-sermón televisivo, entre un programa y otro de nuestra elección.

¿Seremos los mismos, después de recibir ese bombardeo de ideas?

¿Serán las ideas que nos remiten los distintos agentes informadores suficientemente neutras e inocentes como para cumplir el rol social de informar, o pretenden, en cambio, persuadirnos de algo y configurar nuestro criterio, o derechamente manipularnos? ¿Son los medios un instrumento a descuidar o ignorar por quienes desean alcanzar alguna cuota de poder de mercado o política?

Tal vez debemos, entonces, leerlo todo e instar, por los más variados y accesibles medios, que aclaren muy precisamente qué es información y qué es comentario o línea editorial.

Pero, ¿cómo podemos escoger? Por una parte, el candidato no puede explicarse del todo, como sería necesario para un voto totalmente informado, pues no sería comprendido; además, en el mundo interdependiente de estos días, las diferencias entre los postulantes a los distintos cargos de gestión o gobierno son más bien sutiles, ya que, en las modernas economías, poca libertad de cambio dejan disponibles las gigantescas maquinarias de negocios ya trenzadas. El destino de todos, en el mundo globalizado que nos envuelve, aprieta, pero también protege; tiene gigantescas y detalladas inercias. Hago la salvedad –para que no se vaya a subentender lo dicho como una crítica a las aperturas, o como nostalgia de los muros—que estimo un bien la flexibilización de las fronteras, los tratados de libre comercio, las relaciones de intercambio pacífico de todo tipo entre ciudadanos del mundo, factores éstos que considero como afluentes de la paz y frenos de las guerras.

Nuestra opción para elegir a nuestros gobernantes, creo, entonces, se funda más en lo que percibimos de cada candidato en forma global, en cuanto a sus tendencias éticas y de interés, que lo que lleguemos a saber de sus capacidades técnicas o de su idoneidad como gestor del interés público. Prevalece así, me parece, la intuición que tenemos sobre cómo el pretendiente al poder respeta o comparte nuestra cosmovisión, nuestra ética de fondo: lo bueno y lo malo, separado por esa línea interna que todos llevamos puesta y que jamás deja de poner signo positivo o negativo a lo que hacemos. También, claro, están quienes, previamente enrielados en organizaciones o grupos, tienen la opción predigerida. Este tipo de personas habrá, antes, optado por un grupo o referente cultural, también en función de las coincidencias con su música ética de fondo y con sus intereses económicos.

La referencia que hago a estos rasgos generales del mundo que parece rodearnos, es sólo en orden a limitar las pretensiones de autonomía u originalidad que podamos tener en relación con los caminos que podemos seguir como individuos, hombres o mujeres que seamos, recordando que hay factores que ya están dados, predeterminados, y que no podemos ignorar. Esos límites, creo, si bien podemos querer y proponernos cambiarlos, no podemos, como decía, ignorarlos. El mundo en que vivimos nos impone el orden que le es propio, es un dato de base que no podemos ignorar, que determina nuestros modos de ser y de producir, que condiciona el trabajo y todas las relaciones entre los componentes de la sociedad. A ello debemos ajustarnos, o con ello debemos medirnos.

· Las mujeres, ¿un grupo con perfil propio?

Frente a esta realidad económica y política, ¿son las mujeres un grupo con coherencia interna y perfil propio? Arriesgaré una opinión.

Conforme con la experiencia, muchas no tienen nada en común. Por otra parte, es muy discutible dar prevalencia a la dualidad sexual por sobre las demás relaciones sociales y por sobre la del derecho a la diversidad individual como expresión de la libertad de cada ser humano.

¿Se preocupará la dirigente mujer, especialmente, en modo distinto que el dirigente hombre, de la desaparición de aquellos servicios indispensables que, hasta ahora, han prestado las “mujeres cuidadoras”.[3] Las mujeres en política, ¿exhibirán una agenda distinta de la de sus compañeros de partido de los hombres? La experiencia nos dice que no, salvo en cuanto suelen agregar al temario enarbolado por el respectivo partido iniciativas a favor de los menores, contra la violencia intrafamiliar y sexual y actividades en pro de la seguridad ciudadana.

Si, como dice Bobbio, cada grupo de interés debe hacer “su” lobby para ver acercarse el logro de sus necesidades, ¿quiénes representan al grupo de interés femenino? ¿Es posible construir transversalmente el destacamento de nuestras lobbystas con un programa y fines compartidos, estructurados a fondo?

¿Se debe confiar más en la representación femenina para el logro de las necesidades del género, o pueden bregar por ello indistintamente hombres y mujeres?

¿Cuál sería el nexo más alto, complejo y superior que sería respetado por sobre las diferencias de pertenencia social y que haría homogénea y consistente la representación femenina por mujeres de distinto signo político y pertenencia social?

Además hay, por cierto, en cada grupo ideológico o cultural, mujeres capaces e incapaces, como ocurre entre los hombres. Por lo demás, la situación socioeconómica de pertenencia y los problemas territoriales comunes aúnan e identifican a hombres y mujeres por segmento socioeconómico y localidad en modo indiscutible. Es más posible determinar la identidad de los ex mineros de Lota que de las mujeres como género. Pese a esto se postula una “presencia” femenina más alta, tal vez, como signo y símbolo, de sus derechos y posibilidades reales, como paradigma.

· ¿Cuotas o paridad? ¿Discriminación positiva?

Cuando postulamos mecanismos para incentivar la participación y representación femeninas en política y gestión del poder público, ¿qué es lo que realmente buscamos? Creo que el asunto es relevante no por la representación militante en sí, sino por la incorporación, también a lo político, de las mujeres como personas iguales en capacidades sociales y, a veces, hasta mejores de quienes tienen otras definiciones sexuales y otros roles en sus ámbitos domésticos.

Bélgica y Francia plantean distintas aproximaciones en torno a la participación femenina en lo político: cuotas o paridad, respectivamente.[4] Están involucradas en el debate las concepciones sobre igualdad y ciudadanía, y, particularmente, sobre ciudadanía y género.

En relación a esto último, en el planteamiento de la paridad como objetivo a lograr, está incorporada la afirmación de la necesidad de compartir la universalidad y, en ella, particularmente el poder político de acuerdo con la dualidad de género de la especie humana. Lo universal no debe ser masculino, sino que, expresamente, dual. Esta búsqueda de protección especial o fomento se liga, atendidas las rémoras culturales que gravan a las mujeres, a la promoción de una discriminación positiva, o ventaja. Esta discriminación, como toda desigualdad fundada en la cuna, es odiosa, pero presenta ventajas adecuadas a también odiosas realidades sociales: puede permitir a las mujeres lograr ser asumidas como elementos “normales” del escenario político y laboral, como parte habitual del paisaje, que puedan no tener todos los ojos clavados en ellas, ni sufrir especiales escrutinios.

· Estados de derecho, para todos y todas.

En síntesis, en cuanto al futuro de las mujeres respecto del ejercicio poder público y a la representación política, no visualizo como conveniente ni fundado un camino propio, específico del ser mujer, y, más aún, creo que, si se propicia un camino referido al “grupo” mujer, se estaría recurriendo a los mismos criterios discriminatorios que hicieron posible a la mujer subyugada.

Veo casi en curso, y muy próximo, un mundo de personas cada vez más iguales en derechos, y Estados cada vez más de derecho y constitucionalistas. En estos Estados todos los ciudadanos son iguales, sin discriminaciones aceptadas que se funden en el sexo, la religión o color de piel; el ciudadano de estas democracias de derecho determina su quehacer por sus individuales capacidades y aptitudes, sólo condicionado por las necesidades territoriales, económicas y sociales en que se desenvuelve.

El ciudadano que veo surgir en todas partes –y que espero que administre el poder político—es tolerante y solidario, hasta altruista, y, con ese predicamento de servicio público, no podría preferir el interés privado por sobre el común, ni el de su género por sobre el otro, ni el de su segmento social, ni el de su raza. Los nuevos gestores públicos, quienes detenten el poder de gobernarnos y guiarnos en el complejo mundo actual, serán crecientemente constitucionalistas y defensores de la igualdad jurídica real, y no sólo discursiva, de todas las personas. De la gestión eficiente y responsable de esos deseados y posibles gobernantes, capaces de llevar las palabras a los hechos y abandonar la demagogia, dependerá la planificación de políticas públicas financiadas, inteligentemente diseñadas para dotar a todas las mujeres del país de igualdad de posibilidades, esto es, de retaguardias idóneas y alternativas de acogida y convivencia que les permitan, responsablemente, salir del hogar y diversificar su actividad.

Los espacios de acción hacia dónde ir como mujeres están casi todos abiertos, sin que ningún área se atreva a declararse como cerrada a las mujeres por ser tales, pero el equipamiento para cruzar esas puertas no lo está.

· El futuro de todos, salvo que…

En definitiva, integrando ambos aspecto del tema, hay que preparar el futuro de todos. Las mujeres debemos ayudar a preparar –junto a los demás—el futuro que incumbe a todos.

Si mis aprensiones tienen fundamento, se debe salvaguardar, como esencial tarea de futuro, la independencia de juicio de nuestros niños, su capacidad crítica (constructiva naturalmente) y creativa; su aptitud para entender el difícil y dinámico entorno, explorando con cordura, discerniendo, optando positivamente. Debemos, en paralelo, desarrollar su mejor capacidad de interacción humana, atenta a proteger los vínculos gregarios, solidarios, fraternos, pacíficos.

Frente a esos propósitos -relativos a lo que creemos es el deber ser que hoy se nos plantea-, el deseo de poseer bienes altamente transitorios (como lo son aquellos propios de las cambiantes modas de baja calidad y de corta vida, incluidas las tecnológicas) y el deseo de vencer y de ser el número uno o el elegido en la disputa, a todo costo, más allá del afecto o de la piedad por el otro, implican riesgos que deben ser analizados para postular los mejores cánones y métodos de educación para la convivencia y la paz.

Sobre todo, educar en el respeto a la individualidad y derechos del otro, de cada uno como ventana exclusiva y temporal frente al Universo: la ventana de Diego, la de Claudia, la de María..., en el breve tiempo de sus vidas que transcurren en mi mismo barrio, o en lejanos poblados desconectados del eje central del país.
Así, pues, creo que las mujeres, siendo iguales o distintas, según se constata a diario, vamos donde mismo van los demás, sin que se pueda descartar que, prevaleciendo nuestra proverbial intuición y vocación metafísica, se nos pueda ocurrir otro destino, otro puerto.
[1] Lipovetsky, que añade a la mujer dedicada al hogar y a la belleza –dos mujeres históricamente anteriores—, la tercera mujer, que busca compaginar el cuidado del hogar con lo externo.
[2] Recientemente, una reforma en el Código Civil español incorporó una obligación al hombre en el matrimonio: “compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes, descendientes y otras personas dependientes a su cargo”. Es un cambio cultural importante, que debe ser tenido en cuenta.
[3] Adela Cortina, en el País de España, de fecha 23 de noviembre de 1999, se refiere a la mujer y a la madre cuidadoras, roles perfilados según la extensión que históricamente ha ido alcanzando el grupo familiar.
[4] Ver: Bérengère Marques-Pereira: “Cuotas y paridad: miradas cruzadas entre Bélgica y Francia a la luz de la teoría política sobre ciudadanía y género”. Artículo referido en documento de trabajo de la Fundación Instituto de la Mujer igualdad de Derechos, igualdad de oportunidades, igualdad de ejercicio.

Nota bene: SE PROHIBE LA REPRODUCCION

8 Comments:

At lun. mar. 06, 08:18:00 a. m., Blogger Jorge Enrique Díaz Pérez said...

Guau! Gran post. Coincido en varios puntos, aunque me temo que en el caso vuestro, existe una vara más alta para medir. Podría apostar que si cualquiera de las ministras que acaba de designar la Presidente Bachelet lo hace mal o se equivoca (algo que por lo demás está dentro de las posibilidades, no hay que temerle a priori a los fracasos) se le juzgará con mayor severidad que a cualquier ministro que lo haya hecho peor incluso. Es más, me temo que hasta a la propia Bachelet se le está esperando con una mira telescópica sobre su figura. Al primer tropezón paf! Y todo por ser mujer.

En fin, siempre es un agrado encontrar tan buenos temas por aquí.

Saludos,

 
At mar. mar. 07, 07:46:00 p. m., Blogger Héctor Ojeda said...

He dedicado más de 20 minutos para leer atentamente este post y creo que no puede haber una visión más amplia del tema, cuántos cambios de hábito deberá haber para que pase esta crónica diaputa de discriminaciones y recriminaciones. Algo siempre he tenido claro: las mujeres de mi vida son muy capaces y superiores a mis habilidades incluso, pero, a primera vista no puedo educar mi persepción desconfiada hacia ellas. Me encantó eso de "Estéticamente adecuada". Muy inteligente eres Clara, un abrazo.

 
At jue. mar. 23, 02:44:00 a. m., Blogger Eeken Kusje said...

QUE DECIR¡...SIEMPRE HAY QUEDEMOSTRAR EN MENOS TIEMPO ,CON MAYOR EFICACIA EVITANDO CUALQUIER TRAS PIES,AUN ASÍ SE CUESTIONA EL TRABAJO DE UNA MUJER.
ME SORPRENDE COMO LA PRENSA HA REVISADO CADA DETALLE DE ESTA PRESIDENTA CON OJO CLINICO,DE COMO ALGUNAS DE SUS CONGÉNERES LA CUESTIONAN EN LOS MEDIOS O INTENTAN VIGILAR CADA PASO,Y ES QUE ES ALGO INSERTO EN LAS MUJERES CHILENAS EL MIRAR A LA OTRA Y A VECES SN PENSAR DESCALIFICAR,CREO QUE SI QUEREMOS IGUALDAD HAY QUE HACERLO A PARTIR DE NOSOTRAS MISMAS...POR EJEMPLO LA ALCALDESA DE CONCEPCIÓN QUIEN DESCALIFICÓ PRIMERO A LA CANDIDATA POR NO SER FASHION,AHORA VA A LA MONEDA Y LA TRATA DE FRIA DE DESCONFIADA E IRRITABLE EN LA TERCERA Y LAS ULTIMAS NOTICIAS.
CREO QUE SU ESPONTANEA REFLEXION ACERCA DE COMO SE GUIA A UN PAIS ES UN TANTO INCONSISTENTE,NO ES UN APORTE AL CAMBIO CULTURAL QUE NECESITAMOS.ASI COMO ELLA HAY VARIAS MUJERES QUE EN VES DEAPORTAR EN BUSCA DE UN BIEN COMUN COMO MUJERES , EN PRIMER LUGAR Y EN ESTA OPORTUNIDAD EN QUE DEBEMOS HACERLO MEJOR COMO GÉNERO POR QUE TODOS NOS OBSERVAN Y CUESTIONAN,SOLO DEFIENDEN UN LADO QUE DEFINITIVAMENTE NO NOS LLEVA A ALGUN PUERTO CONSTRUCTIVO COMO MUJERES.
LA FELICITO POR SU POST,UN GRAN TEMA SIN DUDA.
UN GRAN SALUDO Y TODA MI ADMIRACIÓN.

 
At mar. mar. 28, 06:12:00 p. m., Blogger Jorge Gajardo Rojas said...

De acuerdo en general.Pero hay diferencias no solo psicologicas sino fisiolgicas entre hombres y mujeres.La igualdad por ley o por cultura debe considerar las diferencias naturales.La maternidad
exclusiva como hecho biologico no es menor.Está demostrado cientificamente que la generacion del pensamiento es distinto en el hombre y la mujer.Los cerebros funcionan de distinta manera.Y los resultados son distintos.
Creo entonces que en los 2 puntos
que bien analiza hay un digamos sello distinto que no se puede ignorar,mientras el genero humano exista.

 
At vie. mar. 31, 08:14:00 p. m., Blogger Socrates de la Mirandola said...

Toda la razón Sra. Clara. Creo...

Sócrates de la Mirandola (Escritor de brocha obesa, Medium 99, Narrador Omnisciente, Traductor de Lenguas Muertas y ex-Embajador de la Cultura en la República del Congo).

 
At vie. abr. 14, 08:15:00 p. m., Blogger Manuel S. said...

Creo que las mujeres tendrán cada dia mayores oportunidades para tomar el rol que le corresponde .. ,es decir, mi generación y las proximas superarán esta discusión y la evolución de la sociedad va a eliminar cualquier diferencia arbitraria que exista entre hombres y mujeres...aunque me parece preocupante el grado de "machismo " que todavía existe en muchos países y que parece dificíl de destruir por costumbres etnicas o religiosas.

Interesante Blog ..este humilde joven seguirá leyendo

 
At jue. abr. 20, 01:15:00 p. m., Blogger kathya said...

Hola Clara:
Mi nombre es Kathya Alegría y soy periodista de la sección Sociedad del diario Las Últimas Noticias.
Me gustaría tomar contacto con usted para hacerle una entrevista humana sobre su experiencia de estar casada con un ex sacerdote.
Ojalá pueda responderme, por sí o por no, a mi e-mail kalegria@lun.cl, ya que no he encontrado otra forma de comunicarme con usted.
Muchas gracias

 
At sáb. jun. 24, 08:52:00 p. m., Blogger adelle said...

Este es un Post para aprender y profundizar. Te considero una SUPER MUJER, especialmente por tu inteligencia, claridad de expresión de tus pensamientos, sensibilidad, presencia y no se bien como expresarlo pero como diría mi hija "tu parada frente a la vida".
Creo que las mujeres avanzamos en nuestro crecimiento, 1 pasito adelante y 2 atras y así....
Los Hombres, la Iglesia y otros grupos...
Se ven perjudicados en sus intereses cuando la mujer avanza como ser humano y la naturaleza de aquellos hace que se opongan a este crecimiento o a esta libertad.
Todavía quedan muchas batallas, tal vez nuestras nietas lo pasen mejor

 

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